Categoría: Uncategorized

  • El Arrebatamiento vs. La Segunda Venida de Cristo- Pt. 2

    El Arrebatamiento vs. La Segunda Venida de Cristo- Pt. 2

    ¿Por qué es importante observar la diferencia entre el Arrebatamiento y la Segunda Venida de Cristo? 

    (1) Si el Arrebatamiento y la Segunda Venida fueran un mismo evento, los creyentes tendrían que pasar por la Tribulación (1 Tesalonicenses 5:9; Apocalipsis 3:10). 

    (2) Si el Arrebatamiento y la Segunda Venida fueran un mismo evento, el regreso de Cristo no es inminente…. Hay muchas cosas que deben ocurrir antes que Él pueda regresar a la tierra en su segunda venida (Mateo 24:4-30). 

    (3) Al describir el período de la Tribulación, los capítulos 6-19 del Apocalipsis en ninguna parte mencionan a la iglesia. Durante la Tribulación – también llamada “el tiempo de angustia para Jacob” (Jeremías 30:7) – Dios dirigirá nuevamente Su principal atención sobre Israel (Romanos 11:17-31). 

    El Arrebatamiento y la Segunda Venida de Jesucristo son eventos similares pero separados.

    Los dos implican el regreso de Jesús. Ambos son eventos del fin de los tiempos. Sin embargo, es de crucial importancia reconocer las diferencias.

    En resumen, el Arrebatamiento es el regreso de Cristo en las nubes para trasladar a todos los creyentes de la tierra antes del tiempo de la ira de Dios.

    La Segunda Venida es el regreso de Cristo a la tierra, para poner fin a la Tribulación y para vencer al anticristo y su malvado imperio mundial. 

    Reflexión

    Solo Dios conoce los días de cada acontecimiento futuro; sin embargo, puedo asegurarle que Él conoce ambos, incluso hasta la hora y los minutos designados para cada uno. Confía en Él para traer el rapto de Su iglesia en el momento preciso. Él nos llevará de regreso consigo en el momento preciso.

    Oración

    Señor, solo Tú conoces los días que has ordenado para el Rapto, así como para la Segunda Venida. Gracias por describírnoslos tan bien ambos. Ayúdanos a confiar que tus tiempos son perfectos y que tu vienes pronto por tu iglesia. En el precioso nombre de Jesús oro. Amén.

  • ¿Cuál sería la Señal de su Venida?

    ¿Cuál sería la Señal de su Venida?

    Escritura

    Mateo 24:1-44

    VS.3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

    Ayer comenzamos con el tema de la Inminencia del Señor, que su venida puede ocurrir en cualquier momento. Quiero aclarar algo, que creo ha causado un poco de confusión. Cuando me refiero a la Venida del Señor que es inminente, me refiero a el arrebatamiento de la iglesia. No a la Segunda Venida de Cristo. Esta diferencia la veremos en las siguientes dos sesiones. 

    Seguimos en Mateo 24 donde nos habla Jesus acerca de las señales del fin. Los discípulos le hicieron tres preguntas:

    1. ¿Cuándo sucederían estas cosas; es decir, cuándo sería destruido el templo?
    2. ¿Cuál sería la señal de su venida; es decir, qué acontecimiento sobrenatural precedería a su regreso a la tierra para establecer su reino?
    3. ¿Cuál sería la señal del fin del siglo; es decir, qué anunciaría el fin de la era inmediatamente anterior a su glorioso reinado? (La segunda y la tercera pregunta son, en esencia, la misma).

    Debemos recordar que el pensamiento de estos discípulos judíos giraba en torno a la gloriosa era del Mesías en la tierra. No estaban pensando en la venida de Cristo para la Iglesia; sabían poco —o nada en absoluto— acerca de esta fase de Su venida. Su expectativa era Su venida con poder y gloria para destruir a Sus enemigos y reinar sobre el mundo. Asimismo, debemos tener claro que no se referían al fin del mundo, sino al fin del siglo (gr. *aiōn*).

    Su primera pregunta no recibe una respuesta directa. Más bien, el Salvador parece juntar la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. (véase Lucas 21:20–24) con un asedio similar que tendrá lugar en los últimos días. En el estudio de la profecía, a menudo observamos que el Señor transita desde un cumplimiento temprano y parcial hacia un cumplimiento posterior y definitivo.

    La segunda y la tercera preguntas reciben respuesta en los versículos 4 al 44 del capítulo 24. Estos versículos describen el Período de la Tribulación, de siete años de duración, que precederá al glorioso Advenimiento de Cristo. Los primeros tres años y medio se describen en los versículos 4 al 14. Los últimos tres años y medio —conocidos como la Gran Tribulación serán un tiempo de sufrimiento sin precedentes para quienes habiten la tierra. 

    Muchas de las condiciones que caracterizan la primera mitad de la Tribulación han existido, en cierta medida, a lo largo de la historia humana; sin embargo, se manifestarán de forma sumamente intensificada durante el período del que hablamos. A los miembros de la iglesia se les ha prometido tribulación (Jn. 16:33), pero esta difiere enormemente de la Tribulación que se derramará sobre un mundo que ha rechazado al Hijo de Dios.

    Creemos que la iglesia será sacada del mundo (1 Tes. 4:13–18) antes de que dé comienzo el día de la ira de Dios (1 Tes. 1:10; 5:9; 2 Tes. 2:1–12; Ap. 3:10).

    Durante este período de los 7 años de Tribulacion, el evangelio del reino será proclamado en todo el mundo, como testimonio a todas las naciones. El evangelio del reino es la buena nueva de que Cristo viene para establecer Su reino en la tierra, y de que aquellos que lo reciban por fe durante la Tribulación disfrutarán de las bendiciones de Su Reinado Milenial.

    A menudo se hace un uso indebido del versículo 14 para argumentar que Cristo no podría regresar por Su iglesia en cualquier momento, debido a que muchas tribus aún no han escuchado el evangelio. Esta dificultad se disipa cuando comprendemos que el pasaje se refiere a Su venida *con* Sus santos, en lugar de *por* Sus santos. 

    Existe un paralelismo asombroso entre los acontecimientos enumerados en los versículos 3 al 14 y los descritos en Apocalipsis 6:1-11: el jinete del caballo blanco representa al falso mesías; el jinete del caballo rojo, la guerra; el jinete del caballo negro, el hambre; y el jinete del caballo pálido, la pestilencia o la muerte. Las almas que se encuentran bajo el altar son los mártires. Los acontecimientos descritos en Apocalipsis 6:12-17 guardan relación con los de Mateo 24:19-31.

    Pero cual es la diferencia entre el arrebatamiento y la Segunda Venida de Cristo? Acompáñame para la proxima sesión. 

  • Injertados en la promesa: la Nueva Familia de la Fe

    Injertados en la promesa: la Nueva Familia de la Fe

    En eso llegaron la madre y los hermanos de Jesús. Se quedaron afuera y enviaron a alguien a llamarlo,  pues había mucha gente sentada alrededor de él.—Mira, tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan —dijeron. —¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? —respondió Jesús. Luego echó una mirada a los que estaban sentados alrededor de él y añadió:—Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos.  Cualquiera que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre”.— Marcos 3:31-35

    Cuando Jesús pronuncia estas palabras, no está rechazando a su familia terrenal, sino expandiendo la gran familia de Dios. Una familia definida no por linajes, sino por la fidelidad a la voluntad de Dios. Este momento no se trata de exclusión, sino de expansión. Así como el ministerio de Jesús es una extensión de la obra de su Padre, su redefinición de la familia cumple la promesa original de Dios a Abram en Génesis 12:3: “En ti serán benditas todas las familias de la tierra”.

    Isaías 11 habla de un retoño que sale del tronco de Jesé, una visión de restauración que incluye a personas de todas las naciones.

    Pablo hace eco de esto en Romanos 11, donde describe cómo los gentiles son injertados en el árbol genealógico de Dios, manifestando el plan divino de salvación a través de Israel. Jesús no está derribando la obra de Su Padre, sino llevándola a su plenitud prevista.

    1. Jesús expande, no reemplaza 

    Su relación con sus seguidores es preciosa para Él. Son su familia. Jesús no rechaza a su familia terrenal ni reemplaza lo que su Padre ha hecho; en cambio, está expandiendo la obra de Dios para cumplir sus promesas. Su ministerio se basa en el pacto de Dios con Abram, manifestando la intención de que todas las naciones sean bendecidas a través de la familia de la fe.

    2- La Familia de Dios 

    Sus seguidores disfrutan de una intimidad con Él que trasciende la cercanía que tienen con sus propios familiares. Jesús redefine la familia como aquellos que hacen la voluntad de Dios, abriendo la puerta para que cualquier persona, independientemente de su origen, pueda pertenecer y convertirse en parte de la herencia.

    3 . La obra de restauración de Dios

    Desde la visión de un mundo restaurado de Isaías 11 hasta las imágenes de las ramas injertadas en Romanos 11, el plan de Dios siempre ha sido expandir su familia. El ministerio de Jesús es la culminación de esta restauración, invitando a todos los que lo siguen a convertirse en parte de la familia de Dios.

    Reflexión

    ¿A quién en tu comunidad podría Dios estar atrayendo a su círculo de gracia a través de tu trabajo, tus palabras y tu presencia? Las palabras de Jesús nos recuerdan que hacer la voluntad de Dios nos conecta con una familia mucho más grande que nosotros mismos. Ya sea en nuestros hogares, talleres o lugares de culto, estamos llamados a vivir de una manera que invite a otros a unirse a la familia de Dios.

    Oración

    Padre Celestial, gracias por darme la bienvenida a Tu familia a través de Jesús. Ayúdame a ver a los demás como Tú los ves, no como extraños sino como potenciales hermanos y hermanas en la fe. Enséñame a vivir de una manera que refleje Tu deseo de inclusión y expansión. Que mi vida sea un lugar donde otros encuentren Tu amor y encuentren su lugar en Tu familia. En el nombre de Jesús, Amén.

  • Llamados en el Monte

    Llamados en el Monte

    En la Biblia, las montañas fueron lugares desde donde Dios llamó a su pueblo a acercarse, escuchar y recibir su dirección. Desde Moisés recibiendo los Diez Mandamientos en el monte Sinaí, hasta Elías encontrándose con Dios con una voz suave y apacible en el monte Horeb. Las montañas han servido como espacios sagrados para la revelación y el llamado.

    En Marcos 3, 13 al 19, Jesús llama a sus doce apóstoles para que le siguieran. Jesús los llama por nombre  para compartir su misión. Tendrían que predicar la buena nueva y expulsar a los demonios. Allí en el monte fueron llamados y escogidos. A ser discípulos. Un discípulo era y es una persona que mira a su maestro. Observaron cómo Jesús enfrentó la oposición y como priorizó tiempo con su Padre. Su meta era llegar a ser como su maestro. 

    Así como Jesús llamó a sus discípulos a aprender de él, también nosotros estamos invitados a seguir al maestro y a dejarnos moldear. El aprendizaje requiere humildad, paciencia y disposición a que nos enseñen. También requiere un compromiso con la misión, tomar lo que hemos aprendido y usarlo para el reino de Dios.

    Tres lecciones clave

    1. Dios nos llama por nuestro nombre

    Dios nos llama a nosotros por nuestro nombre. Lo que es nos ha dado- dones, experiencias y hasta nuestros defectos forman parte de cómo él planea usarnos.

    2. Las montañas son lugares de transformación 

    En las Escrituras, las montañas son lugares donde las personas se encuentran con Dios y cambian. Puede ser un momento tranquilo de oración, un tiempo de reflexión o una temporada de aprendizaje y crecimiento. Dios nos llama a subir a la montaña de vez en cuando porque quiere mostrarnos algo para transformar nuestro pensamiento, carácter, y visión. 

    3. Aprendizaje para convertirse en practicantes 

    Como sus discípulos, estamos llamados a seguirlo y a ser como él para poder enseñar a otros. Que lo hagamos con esa actitud de siervo en humildad. 

    Reflexión

    Mientras reflexionamos sobre este pasaje, recuerdas cuando Dios te llamó por primera vez? Hoy el Señor quiere que vuelvas a subir para tener esas experiencias de transformación e intimidad. Para prepararte para lo por venir. Porque después del monte siempre tenemos que descender a la realidad – las pruebas, luchas, al valle, al desierto. 

    Oración

    Señor, gracias por llamarnos tus discípulos. Hay momentos cuando nos sentimos incapaces de hacer la misión a la cual nos ha llamado. Pero nos has dejado a tu Santo Espíritu para que nos enseñe y guíe. Ayúdanos a humillarnos cada día para hacer tu voluntad y tu misión. Nos has llamado por nombre y nos has dado habilidades, dones, y experiencias que tú usarás para glorificar tu nombre. Sigue hablando a nuestras vidas. En el nombre de Jesús. Amén. 

  • ¿Cómo ser bautizado EN el Espíritu Santo?

    ¿Cómo ser bautizado EN el Espíritu Santo?

    Ser bautizado en el Espíritu no es algo para lo que tienes que calificar. Todo creyente genuino puede pedir, y Jesús está listo para hacerlo. Aquí hay algunas maneras sencillas de ser lleno del Espíritu Santo.

    1. Prepara tu corazón

    • El Espíritu Santo es santo, (Mat. 3:11) confiesa todo pecado conocido y prepara tu corazón para Su llenura.

    2. Pídele a Jesús que te bautice en el Espíritu

    • Jesús es quien nos bautiza en el Espíritu, así que pídele a Él y espere que Él responda.

    3. Recibe la Llenura

    • Comience a agradecerle por este milagro. Si sientes dudas, miedo, simplemente alábalo. Enfoca tu atención en Él y no te preocupes tanto por ser lleno. Solo disfrútalo.

    4. Libera tu lenguaje de oración

    • Cuando te encuentres con esta experiencia, recibirás un regalo celestial. Abre tu boca y comienza a hablar, confiando en que el Señor te dará este lenguaje sobrenatural. No tienes que hablar en lenguas, pero cualquier creyente puede pedirlo, si es el don que el Espíritu te quiere dar. Sirve como puerta de entrada al reino sobrenatural y te ayuda a entrar en las cosas más profundas de Dios.

    5. Da un paso adelante con audacia

    • Después, notará un nuevo atrevimiento.
  • Tropical paradise

    I too sat down, laying the spear between us, and tried to explain how I came to Pellucidar, and wherefrom, but it was as impossible for him to grasp or believe the strange tale I told him as I fear it is for you upon the outer crust to believe in the existence of the inner world. To him it seemed quite ridiculous to imagine that there was another world far beneath his feet peopled by beings similar to himself, and he laughed uproariously the more he thought upon it. But it was ever thus. That which has never come within the scope of our really pitifully meager world-experience cannot be—our finite minds cannot grasp that which may not exist in accordance with the conditions which obtain about us upon the outside of the insignificant grain of dust which wends its tiny way among the bowlders of the universe—the speck of moist dirt we so proudly call the World.