Lectura bíblica:
«Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no solo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas». — 1 Tesalonicenses 2:8
Reflexión
Es relativamente fácil compartir una enseñanza. Pero acompañar a una persona mientras aprende a seguir a Jesús requiere algo más: nuestro tiempo, nuestra atención y nuestro amor.
Pablo no solamente compartió el evangelio con los creyentes de Tesalónica; también estuvo dispuesto a compartir su propia vida con ellos.
Eso nos enseña algo importante: el discipulado no consiste solamente en entregar un mensaje; implica caminar con las personas mientras aprenden a vivir ese mensaje.
A veces queremos ver resultados rápidos. Deseamos que las personas maduren, cambien sus hábitos y comiencen a servir. Pero el crecimiento espiritual suele desarrollarse a través de un proceso.
Jesús mismo nos dejó un ejemplo. No se limitó a enseñar a las multitudes; también caminó de cerca con sus discípulos. Les explicó las Escrituras, respondió sus preguntas, corrigió sus errores y les dio oportunidades para poner en práctica lo que aprendían.
Tal vez la persona que necesita tu ayuda no necesita otra clase. Quizá necesita que alguien la escuche, ore con ella y la anime a dar su próximo paso de obediencia.
Para meditar
- ¿Estoy dispuesto a dedicar tiempo a otra persona para ayudarla a crecer?
Un paso práctico
Esta semana, contacta a una persona de tu iglesia o de tu círculo de influencia. Pregúntale cómo está caminando con Dios, escucha con atención y ofrece orar con ella. No intentes resolverlo todo en una conversación; comienza a construir una relación genuina.
Oración
Padre, gracias porque no nos llamaste a caminar solos. Gracias por quienes han compartido su vida con nosotros y nos han ayudado a seguir a Jesús. Dame paciencia para escuchar, amor para acompañar y sabiduría para enseñar tu Palabra. Ayúdame a valorar a las personas más que los resultados rápidos. Enséñame a invertir mi tiempo en relaciones que contribuyan al crecimiento espiritual de otros. En el nombre de Jesús, Amén.
