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  • Quitate el Viejo Hombre

    Quitate el Viejo Hombre

    Texto: Romanos 13:12

    «Desechemos, pues, las obras de las tinieblas…»

    Reflexión

    Imagina salir de casa rumbo al trabajo usando el mismo pijama con el que dormiste. Todos notarían que algo está fuera de lugar. Nadie se viste para enfrentar el día con la ropa que pertenece a la noche.

    Esa es precisamente la ilustración que Pablo presenta en este pasaje.

    Muchos creyentes ya despertaron espiritualmente, pero todavía siguen usando la ropa de la vieja vida. Han recibido una nueva identidad en Cristo, pero continúan aferrándose a actitudes, hábitos o pecados que ya no corresponden a quienes son ahora.

    El pecado es como una ropa vieja. Tal vez en otro tiempo fue parte de nuestra vida, pero Cristo nos dio un nuevo corazón y una nueva naturaleza. Ya no necesitamos seguir vistiendo aquello de lo que Él nos rescató.

    Quizá antes el enojo controlaba tus reacciones. Tal vez mentías con facilidad para evitar consecuencias. Quizá la inmoralidad, la codicia, el orgullo o la amargura formaban parte de tu manera de vivir. Pero Cristo cambió tu identidad. Ya no perteneces a las tinieblas; ahora eres hijo de la luz.

    Entonces surge una pregunta importante: ¿por qué seguir usando la ropa del viejo hombre?

    Pablo utiliza la palabra «desechar», que implica una acción deliberada y decisiva. Nadie puede quitarse esa ropa por nosotros. Cada creyente debe decidir abandonar aquello que desagrada a Dios.

    Con frecuencia queremos vencer el pecado sin dejarlo realmente. Queremos experimentar la paz de Dios mientras seguimos alimentando aquello que entristece al Espíritu Santo. Deseamos sentirnos cerca del Señor, pero sin soltar ciertos hábitos o pecados que hemos aprendido a justificar.

    Sin embargo, Dios nunca comparte el trono de nuestro corazón con el pecado. Él nos llama a una entrega completa.

    La buena noticia es que Dios nunca nos pide abandonar algo sin ofrecernos algo mejor. Cuando Él nos llama a dejar el pecado, no busca quitarnos el gozo, sino librarnos de aquello que nos destruye y conducirnos a una vida de verdadera libertad. La obediencia siempre trae más bendición que cualquier placer pasajero que el pecado pueda ofrecer.

    Aplicación

    Pregúntale hoy al Señor:

    ¿Qué «ropa vieja» sigo usando?

    Tal vez sea:

    • una actitud que necesitas cambiar,
    • una relación que no honra a Dios,
    • una conversación que debes terminar,
    • un hábito que alimenta la carne,
    • una página de internet que sabes que no debes visitar,
    • o un pecado secreto que has intentado esconder.

    Oración

    Padre, dame valor para quitarme todo aquello que no honra tu nombre. No quiero seguir usando la ropa del viejo hombre. Gracias porque en Cristo me has dado una nueva identidad. Ayúdame a caminar cada día como un hijo de la luz, confiando en que tu Espíritu me da la fuerza para vencer el pecado y vivir para tu gloria. En el nombre de Jesús, Amén.