Lectura: Romanos 14:14-15
«Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor.»
Reflexión
Vivimos en una cultura que nos enseña a defender nuestros derechos. Sin embargo, Pablo nos recuerda que la pregunta más importante no es: «¿Tengo libertad?», sino: «¿Estoy caminando en amor?».
Los creyentes maduros entienden que no todo gira alrededor de sus preferencias. Aunque algo sea permitido, debemos preguntarnos si nuestra decisión fortalece o debilita la fe de otro creyente. El problema en Romanos 14 no era la comida; era el amor.
Jesús tenía toda la libertad del universo, pero decidió renunciar a Sus derechos para salvarnos. Cuando seguimos Su ejemplo, descubrimos que la verdadera libertad no consiste en hacer todo lo que podemos, sino en amar tanto que estamos dispuestos a renunciar a algo por el bien de otra persona.
La madurez espiritual no se mide por cuánto conocemos, sino por cuánto reflejamos el corazón de Cristo.
Aplicación
¿Hay alguna libertad que necesito limitar por amor a alguien esta semana?
Oración
Señor, enséñame a usar mi libertad para edificar y no para hacer tropezar. Dame un corazón dispuesto a amar como Tú me has amado. En el nombre de Jesús, Amén.









