Texto bíblico: Gálatas 1:10
“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios?”
Es relativamente fácil decir: “Cristo es suficiente” cuando las cosas están saliendo como queremos.
Pero ¿qué sucede cuando Dios no responde como esperábamos?
Cuando una puerta permanece cerrada. Cuando oramos y las circunstancias no cambian. Cuando nuestros planes no funcionan.
Es precisamente allí donde puede revelarse qué ocupa realmente el centro de nuestra fe.
“¿Amo a Dios solamente por lo que me da? ¿O amo a Dios porque Él es Dios?”
Una fe centrada en nosotros dice: “Dios, te seguiré mientras hagas lo que espero.”
Una vida centrada en Cristo aprende a decir:
“Señor, no entiendo, pero Tú sigues siendo Dios.”
Nuestra confianza no descansa en que todas nuestras circunstancias salgan como deseamos. Descansa en quién es Dios y en lo que Cristo ya hizo por nosotros.
El evangelio cambia la pregunta.
Ya no vivimos preguntando solamente: “¿Qué puede hacer Dios por mí?”
Comenzamos a preguntar: “Señor, ¿qué quieres hacer Tú conmigo?”
Aplicación
Piensa en una situación que no está saliendo como esperabas. En lugar de comenzar hoy pidiendo que Dios la cambie, comienza diciendo: “Señor, ¿cómo puedo glorificarte en medio de esto?”
Oración
Padre, quiero amarte no solamente por lo que haces por mí, sino por quien Tú eres. Cuando no entienda tus caminos, ayúdame a confiar en Tu carácter. Que mis circunstancias nunca ocupen el lugar de Cristo en mi corazón. En el nombre de Jesús, Amén.
