Texto: Romanos 14:1
«Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.»
Reflexión
La tendencia natural de nuestro corazón es rodearnos de personas que piensan exactamente como nosotros. Nos sentimos cómodos cuando otros comparten nuestras mismas convicciones, preferencias y prácticas.
Pero la iglesia no fue diseñada para estar compuesta por personas idénticas. Fue diseñada para estar compuesta por pecadores redimidos por la misma gracia.
En Roma existían creyentes que se abstenían de ciertas comidas y otros que las disfrutaban con libertad. Algunos consideraban ciertos días especiales; otros no. Sin embargo, Pablo no les ordena separarse. Les ordena recibirse.
La palabra «recibir» significa dar la bienvenida, aceptar con amor y abrir espacio en nuestra vida para el otro.
Cristo no nos recibió porque pensábamos correctamente sobre cada asunto secundario. Nos recibió porque puso su amor sobre nosotros.
Cuando recordamos cómo Cristo nos recibió, resulta mucho más difícil rechazar a otros creyentes por diferencias no esenciales.
Aplicación
¿Hay algún hermano cuya forma de pensar te irrita o incomoda?
¿Has permitido que una diferencia de opinión afecte tu amor o tu comunión con él?
Esta semana ora por él y busca una oportunidad para mostrarle amor en lugar de juicio.
Oración
Señor, gracias porque me recibiste por pura gracia y no porque yo lo mereciera. Perdóname cuando he juzgado a otros creyentes por asuntos secundarios y he olvidado la paciencia que Tú has tenido conmigo. Dame un corazón humilde, lleno de amor y dispuesto a recibir a mis hermanos como Tú me recibiste a mí. Que mi vida contribuya a la unidad de Tu iglesia y refleje el evangelio en cada relación. En el nombre de Jesús. Amén.
