Lectura bíblica: «No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, y su potencia, y las maravillas que hizo». — Salmo 78:4
Reflexión
Dios nunca quiso que su obra se limitara a una sola generación. Desde el Antiguo Testamento, su pueblo recibió el llamado de contar a sus hijos las maravillas que Él había hecho, para que también ellos pusieran su confianza en Dios y aprendieran a vivir conforme a su Palabra.
La fe que hemos recibido es un tesoro que debemos cuidar, pero también transmitir.
En el Salmo 78, el salmista no habla solamente de recordar las obras de Dios. Habla de contarlas a quienes vienen después, para que las siguientes generaciones conozcan al Señor, confíen en Él y no olviden sus obras.
Esto nos lleva a una pregunta importante: ¿Estamos preparando a la siguiente generación para seguir a Cristo?
Pablo entendió esta responsabilidad. En 2 Timoteo 2:2, le encargó a Timoteo que transmitiera lo aprendido a personas fieles, capaces de enseñarlo también a otros. La visión iba más allá de dos personas. Pablo quería que el evangelio continuara pasando de una generación a otra.
La multiplicación no consiste solamente en aumentar el número de personas que participan en nuestras actividades. Consiste en transmitir una fe viva, formar discípulos y preparar a otros para que también puedan ayudar a más personas a seguir a Jesús.
Que la fe que Dios ha formado en nosotros no se detenga con nosotros, sino que alcance también a las generaciones que vienen.
Para meditar
- ¿Qué estoy haciendo para que la siguiente generación conozca la Palabra de Dios?
Un paso práctico
Piensa en una persona de una generación más joven a quien puedas animar espiritualmente. Puede ser un hijo, un joven de la iglesia o un nuevo creyente.
No subestimes las pequeñas inversiones. Una conversación, una oración, un ejemplo de fidelidad o una enseñanza bíblica pueden contribuir a formar una fe que continúe creciendo en la siguiente generación.
Oración
Padre, gracias por las generaciones que nos precedieron y por las personas que utilizaste para enseñarnos tu Palabra. Ayúdanos a ser fieles con lo que hemos recibido. Enséñanos a vivir una fe auténtica delante de nuestros hijos, nuestros jóvenes y quienes están comenzando a seguir a Jesús. Que las generaciones que vienen conozcan tu Palabra, confíen en ti y aprendan también a servirte. En el nombre de Jesús. Amén.
Para recordar
No fuimos llamados solamente a vivir nuestra fe, sino también a transmitirla fielmente a quienes vienen después de nosotros.
