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  • ¿Cómo dejamos de hacernos daño?

    ¿Cómo dejamos de hacernos daño?

    Escritura

    “porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, este es hombre cabal, capaz también de frenar al cuerpo entero.” Santiago‬ ‭3‬:‭2‬

    Debido a que la comunidad espiritual está profundamente entrelazada con la identidad, la pertenencia y el sentido de seguridad de una persona, el dolor de la iglesia a menudo resulta en desorientación espiritual, angustia emocional e incluso trauma.

    La iglesia no suele lastimarse unos a otros porque quieran hacerlo; por lo general, sucede porque somos apasionados, estamos cansados, nos sentimos incomprendidos o inseguros, o cargamos con viejas heridas. Pero eso no hace que duela menos.

    Hay lastimaduras que ocurren intencionalmente o sin saberlo y accidentalmente. Me sorprende la frecuencia con la que los individuos o las iglesias que «lastiman» a alguien no tienen idea de que se haya producido una ofensa. Están saltando regocijándose en el Señor mientras, sin que ellos lo sepan, nubes oscuras de ira y resentimiento se arremolinan sobre sus nombres y reputaciones. Y siempre estoy afligido por la persona que experimenta el dolor.

    El dolor es inevitable. Así como en una familia hay lastimaduras. En un matrimonio hay heridas. Pero acaso eso nos detiene de casarnos o tener una familia? Y cuantos veces tendremos que pedir perdón en nuestra familia? Muchas. En la familia de Cristo no es la excepción.

    Pero si hay algunos principios que como iglesia podemos practicar para evitar  dolor causado en la iglesia. Esto requiere una comunicación proactiva y humilde (Mateo 18:15–17), priorizar la unidad relacional por encima de la uniformidad y perdonar activamente, tal como lo hizo Cristo (Colosenses 3:13). 

    Un principio para dejar de lastimarnos.

    La Lengua. La lengua es la causa del mayor dolor en la iglesia a través del chisme, la calumnia y el habla no edificante; estos actúan como un fuego que divide a las comunidades, destruye reputaciones y contrista al Espíritu Santo. Aunque a menudo se enmascara como “peticiones de oración” o “inquietudes”, el mal uso de las palabras dentro de la comunidad eclesial puede ser más destructivo que el pecado flagrante, separando a amigos cercanos y causando un dolor relacional duradero.

    Cómo la lengua causa el mayor daño en un una iglesia: 

    1. El chisme enmascarado como preocupación

    • Peticiones de oración disimuladas: La forma más dañina de chisme ocurre cuando las personas comparten información íntima y privada sobre las luchas de alguien bajo el pretexto de pedir a otros que oren por esa persona.
    • Bocados deliciosos: Proverbios 18:8 señala que el chisme es como “bocados deliciosos” (o comida sabrosa) que descienden hasta lo más profundo del ser, lo cual hace que resulte tentador compartirlo, pero venenoso para la comunidad.
    • Separa a los amigos: El chisme desgarra relaciones que están destinadas a permanecer unidas, creando facciones y desconfianza dentro de la congregación. (outreachmagazine.com)

    2. Calumnia y crítica negativa

    • “Estocadas de espada”: Las palabras imprudentes y duras se comparan con estocadas de espada, causando heridas profundas que pueden tardar años en sanar. 
    • Calumniar la imagen de Dios: El libro de Santiago señala la hipocresía de alabar a Dios el domingo y maldecir a los hermanos en la fe —quienes han sido hechos a imagen y semejanza de Dios— con la misma boca el lunes.
    • Crítica innecesaria: Compartir comentarios negativos sobre alguien que no son constructivos ni necesarios —incluso si son ciertos— destruye la unidad de la iglesia. (Bible.org)

    3. Hablar sin pensar (Palabras ociosas)

    • El poder de las cosas pequeñas: Al igual que un pequeño timón dirige un barco, unas pocas palabras “casuales” pueden destruir la reputación de una persona o desviar el curso de su caminar de fe.
    • Palabras ociosas: Jesús advirtió que las personas rendirán cuentas por cada “palabra ociosa” que pronuncien, incluyendo aquellos comentarios descuidados y poco reflexivos que hieren a los demás.

    4. Sembrar discordia y contienda

    • «Susurradores»: Cuando alguien actúa como un «susurrador» (chismoso), siembra contienda y conflicto que, a menudo, resultan en que las personas abandonen la iglesia o pierdan su fe.
    • Falsos maestros: La lengua causa un daño inmenso cuando ciertos individuos —especialmente aquellos en posiciones de liderazgo— hablan sin una preparación cuidadosa, apartando así a las personas de la verdad. (Bible.org)

    5. Redes sociales y chismes digitales

    • Ataques encubiertos: Con frecuencia, las personas se esconden detrás de las redes sociales, publicando comentarios hirientes sin nombrar directamente a la persona; sin embargo, el destinatario resulta obvio, lo cual crea un ambiente tóxico, tal como se abordó en el punto 

    Resumen de las consecuencias:

    El daño causado por la lengua suele ser irreparable en esta vida. Convierte a la iglesia en un lugar de heridas en lugar de sanación, provocando que muchos se aparten de su fe.

    La biblia nos dice, “Ninguna palabra obscena salga de su boca sino la que sea buena para edificación, según sea necesaria, para que imparta gracia a los que oyen.” Efesios‬ ‭4‬:‭29‬

    Como dicen, “si no tienes nada bueno que decir, no digas nada”. Cuidemos nuestra lengua. 

    Reflexion

    ¿Cómo estás cuidando tu lengua? Estás alabando a Dios y al mismo tiempo maldiciendo a tu hermano? Cómo puedes mejorar tu hablar y cuidar tu lengua de hablar  palabras que causan heridas ? 

    Oración

    Señor tu palabra nos dice que todos ofendemos muchas veces. Ayúdanos con tu Espíritu Santo a que hablemos solamente palabras buenas para la necesaria edificación de tu iglesia. Perdónanos dónde hemos sido causa de tropiezo por nuestras palabras. En el nombre de Jesús, Amén

  • Como Afrontar Lastimaduras de la Iglesia. 

    Como Afrontar Lastimaduras de la Iglesia. 

    Dios no te lastimó, fueron Personas. Personas pecadoras y quebrantadas en necesidad de un Salvador cada día. (Quiero aclarar que si sufrimos algún trauma infantil, no es razón para culpar a nadie por nuestras decisiones hoy. Si vivimos como víctimas toda nuestra vida, el enemigo tomara ventaja de eso). 

    Antes de continuar a como afrontar las lastimaduras dentro de la iglesia, me gustaría nombrar algunos otros tipos.  El dolor de la iglesia es más que la decepción con un sermón o el desacuerdo sobre la preferencia del ministerio. Puede incluir: 

    • Daño relacional (chismes, traición, vergüenza, exclusión, abuso) 
    • Falta de apoyo (o incluso oposición) del liderazgo de la iglesia en tiempos de crisis 
    • Crítica o condena cuando la situación requiere gracia y verdad 
    • Patrones de conflicto poco saludables o pecado no resuelto dentro del liderazgo 

    Como afrontar el dolor. 

    1. Reconoce el Dolor y llévalo al Señor. Es esencial reconocer y validar el dolor que has experimentado. Reprimir o negar la herida solo prolonga el proceso de sanidad.
    2. Sé intencional, vigilante y atento a lo que el diablo se propone hacer en este mundo, incluida la Iglesia. 1 Pedro 5:9 – Sean sobrios y velen. Su adversario, el diablo, como león rugiente anda alrededor buscando a quién devorar. Mantente consciente de las estrategias del enemigo, mantente firme en tu fe y resístelo. Efesios 4:27- no le den lugar al diablo. Muchas veces las heridas son causadas por ataques del enemigo entonces se convierte en una guerra espiritual. 
    3. Sé consciente de tus expectativas ocultas frente a las expectativas realistas. Muchos tienen expectativas de que la iglesia debería satisfacer nuestras demandas y de que nuestros lideres deberían ser perfectos, estar siempre disponibles y ser sensibles a todas nuestras necesidades. Esto simplemente no es realista. Los pastores y líderes de la iglesia, al igual que nosotros, son seres humanos imperfectos que fallan y cometen errores. 
    4. Busca apoyo. Nadie debería recorrer el camino de la sanidad en soledad. Procesar tu historia junto a alguien de confianza puede brindarte un consuelo y una orientación invaluable. Hay sanidad cuando confesamos- Santiago 5:16- Por tanto, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros de manera que sean sanados. La ferviente oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.
    5. Perdonar y reparar. El perdón es necesario en el proceso de sanidad. Perdonar no significa condonar ni justificar las acciones que te causaron daño. Consiste en liberarte de la carga del resentimiento y la ira. Efesios 4:31-32 : Quítense de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritos y calumnia, junto con toda maldad. 32 Más bien, sean bondadosos y misericordiosos los unos con los otros, perdonándose unos a otros como Dios también los perdonó a ustedes en Cristo.  Lleva tu dolor a aquellos que realmente te ofendieron y busca la reconciliación, y si es necesario, toma ayuda piadosa e imparcial. 
    6. No se dejen llevar por la inercia. A veces tenemos que dejar una iglesia para permanecer con Jesús, pero no se mantengan alejados por demasiado tiempo. Aun cuando somos dañados por la iglesia, todavía necesitamos una comunidad. Dediquen tiempo diario Palabra de Dios para reflexionar y descansar, adorar tanto en privado como en comunidad, y manténganse en conexión con mentores y con aquellos que los aman.

    Ultimos puntos 

    La frase «La iglesia me lastimó» tiene que ser algo que permitas que el Señor sane y comienza a reemplazar tu vocabulario. Porque afecta tu corazón hacia toda una congregación, muchos de los cuales probablemente son inconscientes de tu dolor.

    No culpes a «la iglesia». No difundas tu «dolor» en un área más amplia. Si lo haces, te dominará. Pero si apuntas a tu dolor y a tus esfuerzos de reconciliación experimentarás libertad del dolor. 

    Encuentra una iglesia local a la que puedas unirte. Empieza despacio si es necesario. Pero deja que la gracia del Señor venga a ti en la comunión de Su pueblo. Así es normalmente como Él nos consuela en nuestros problemas y dolor (2 cor. 1). Vive en la esperanza. Tu Señor también es el Señor de la Iglesia. Él se preocupa por tu quebrantamiento, pero también por el quebrantamiento de la Iglesia.

    ¿Y sabes qué? Tu dolor es el medio que Él usará para enseñar a la iglesia a crecer en el amor y su amor será el medio de tu sanidad.