Texto: 1 Pedro 4:10
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros…”
Hay una frase importante en este versículo:
“Cada uno.”
Dios no ha dado dones solamente a pastores, maestros o líderes. Cada creyente ha recibido algo que puede utilizar para bendecir a otros.
Algunos enseñan.
Otros sirven.
Otros animan.
Otros muestran misericordia.
Otros ayudan silenciosamente cuando alguien está pasando por una necesidad.
No todos hacemos lo mismo, pero todos podemos contribuir.
Por eso servir en la iglesia no significa solamente ocupar una posición o llenar un espacio en un programa.
Podemos ministrar cuando:
- alentamos a alguien;
- acompañamos a una persona que está sufriendo;
- discipulamos a un creyente;
- ayudamos a alguien que tiene una necesidad;
- usamos nuestros dones para edificar a otros.
Nuestros dones no fueron dados únicamente para nuestro beneficio.
Dios nos ha dado algo para que Su gracia alcance a alguien más por medio de nosotros.
Hoy piensa:
¿Qué me ha dado Dios que puedo utilizar para bendecir a otra persona?
