Lectura: Romanos 14:19-21
«Sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.»
Reflexión
Cada día edificamos o destruimos. No existe un punto intermedio. Nuestras palabras, publicaciones, comentarios y actitudes influyen en quienes nos rodean.
Pablo hace un llamado firme: «No destruyas la obra de Dios». Es sorprendente que una discusión por algo tan pequeño como la comida pudiera convertirse en un tropiezo espiritual. Esto nos recuerda que las personas siempre son más importantes que nuestras preferencias.
Cristo murió por nuestros hermanos. Si Él estuvo dispuesto a entregar Su vida por ellos, ¿no podremos nosotros renunciar a un derecho para proteger su fe?
La verdadera madurez espiritual se refleja cuando elegimos construir puentes en lugar de levantar barreras. El amor siempre busca fortalecer, animar y ayudar a otros a crecer en Cristo.
Aplicación
¿Mis palabras y acciones están edificando la fe de quienes me rodean?
Oración
Señor, hazme un instrumento de paz. Que cada palabra y cada decisión ayuden a otros a acercarse más a Ti. En el nombre de Jesús, Amén.
