Lectura bíblica: Romanos 14:8
«Sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.»
Reflexión
Estas tres palabras son una de las declaraciones más consoladoras de toda la Biblia: «Del Señor somos.»
Nuestra identidad no depende de nuestro éxito, nuestro fracaso, las críticas o los elogios. No cambia según las circunstancias ni según la opinión de los demás. Nuestra identidad descansa en una verdad eterna: pertenecemos a Cristo.
Él nos compró por medio de Su sacrificio. Somos Su posesión. Esto significa que tanto en los momentos de abundancia como en los de dificultad seguimos estando en Sus manos.
Cuando comprendemos esta verdad dejamos de vivir con ansiedad por defender nuestra reputación o demostrar nuestro valor. Nuestro valor ya fue establecido en la cruz.
Pablo pudo soportar cárceles, persecuciones y rechazo porque sabía que pertenecía a Cristo. Nada podía quitarle esa identidad.
Hoy también podemos descansar. No pertenecemos al pecado. No pertenecemos al mundo. No pertenecemos a nuestro pasado. Somos del Señor.
Y nadie puede arrebatarnos de Sus manos.
Preguntas de reflexión:
- ¿Sobre qué estoy construyendo mi identidad?
- ¿Cómo cambiaría mi manera de vivir si recordara constantemente que pertenezco a Cristo?
- ¿Qué temor desaparece cuando recuerdo que soy del Señor?
Oración:
Señor, gracias porque mi identidad está segura en Ti. Ayúdame a recordar cada día que soy Tuyo. Que esta verdad me dé paz cuando sea criticado, fortaleza cuando enfrente dificultades y gozo al saber que siempre estoy bajo Tu cuidado. En el nombre de Jesús, Amén.
