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  • Amar Como Cristo Nos Amó

    Amar Como Cristo Nos Amó

    Texto Base

    Juan 13:34-35
    “Como yo os he amado, que también os améis unos a otros.”

    Reflexión

    Jesús no solamente nos mandó amar; también nos mostró cómo hacerlo.

    Amó a los pecadores cuando nadie más quería acercarse a ellos. Amó a los débiles, a los enfermos y a los rechazados por la sociedad. Amó a quienes lo malinterpretaron, lo abandonaron e incluso a quienes se burlaron de Él. Aun en la cruz, mientras sufría por los pecados del mundo, oró por quienes lo estaban crucificando.

    Ese es el modelo para nuestra vida.

    El amor cristiano no se basa en lo que las personas merecen. Se basa en lo que Cristo hizo por nosotros. Dios nos amó cuando éramos pecadores, nos mostró misericordia cuando no la merecíamos y nos extendió gracia cuando estábamos lejos de Él.

    Por naturaleza, tendemos a amar a quienes nos aman, nos respetan o nos tratan bien. Pero el amor de Cristo va más allá. Ama incluso cuando no recibe nada a cambio. Perdona cuando ha sido ofendido. Sirve sin buscar reconocimiento y persevera aun cuando resulta difícil.

    Cuando permitimos que el amor de Cristo gobierne nuestro corazón, nuestras relaciones comienzan a reflejar Su carácter. El mundo puede discutir nuestras creencias, pero no puede ignorar una vida transformada por el amor de Jesús. Por eso Cristo dijo que sus discípulos serían reconocidos por el amor que se tienen unos a otros.

    Aplicación

    Haz una lista de tres personas por quienes necesitas orar y demostrar amor esta semana.

    Luego toma una acción concreta hacia cada una de ellas:

    • llama o visita a alguien que necesita ánimo,
    • ofrece ayuda a una persona que está pasando por una dificultad,
    • perdona a alguien que te ha herido,
    • o comparte una palabra de aliento y esperanza.

    Pide al Señor que te ayude a amar a cada persona como Él te ha amado a ti.

    Oración

    Señor Jesús, gracias por amarme de manera perfecta, incondicional y sacrificial. Gracias porque mostraste tu amor al entregar tu vida por mí. Ayúdame a amar como Tú amas, a perdonar como Tú perdonas y a servir como Tú serviste. Que otros puedan ver tu amor reflejado en mis palabras, mis acciones y mi manera de vivir. En el nombre de Jesús, Amén.

  • Amar a tu Prójimo

    Amar a tu Prójimo

    Texto Base

    Romanos 13:9
    “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

    Reflexión

    Cuando un intérprete de la ley preguntó a Jesús quién era su prójimo, Jesús respondió con la parábola del buen samaritano.

    El sacerdote y el levita vieron la necesidad, pero siguieron su camino. Quizás tenían prisa, compromisos importantes o simplemente no quisieron involucrarse. El samaritano también vio al hombre herido, pero decidió detenerse y ayudar.

    La diferencia no fue lo que vieron, sino cómo respondieron.

    Muchas veces Dios pone personas necesitadas delante de nosotros. Algunas necesitan ayuda material. Otras necesitan una palabra de ánimo, una oración sincera o simplemente alguien que las escuche. Con frecuencia estamos tan ocupados con nuestros propios asuntos que pasamos por alto las oportunidades que Dios nos da para demostrar Su amor.

    El amor bíblico abre nuestros ojos para ver las necesidades de quienes nos rodean y mueve nuestro corazón a actuar. No se limita a sentir compasión; da pasos concretos para ayudar. Amar al prójimo significa estar dispuesto a invertir tiempo, esfuerzo y recursos para el bienestar de otros, aun cuando resulte incómodo o requiera sacrificio.

    Cada acto de bondad, por pequeño que parezca, puede convertirse en una poderosa demostración del amor de Cristo para alguien que está pasando por una necesidad.

    Aplicación

    Pregúntate:

    • ¿Quién necesita mi ayuda hoy?
    • ¿A quién he estado ignorando?
    • ¿Hay alguien que necesite una llamada, una visita o una palabra de ánimo?
    • ¿Cómo puedo mostrar compasión de manera práctica?

    Busca una oportunidad hoy para detenerte, ayudar y reflejar el amor de Cristo a una persona que lo necesite.

    Oración

    Señor, ayúdame a ver las necesidades de los demás con tus ojos. Líbrame de la indiferencia y dame un corazón sensible y dispuesto a servir. Que pueda reflejar tu amor mediante acciones concretas y ser una bendición para quienes me rodean. Amén.

  • La Autoridad Suprema de Cristo

    La Autoridad Suprema de Cristo

    Texto Base: Filipenses 2:8
    “Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”

    Reflexión

    El mayor ejemplo de sumisión no es un ciudadano obedeciendo al gobierno, sino Cristo obedeciendo al Padre.

    Jesús se sometió voluntariamente al plan de Dios para nuestra salvación. Fue traicionado, acusado falsamente, juzgado injustamente y condenado por hombres pecadores. Sin embargo, no dejó de confiar en el Padre ni de cumplir Su voluntad.

    Su obediencia hasta la cruz hizo posible nuestra redención.

    Cuando comprendemos lo que Cristo hizo por nosotros, la sumisión deja de ser una carga y se convierte en una respuesta de amor y adoración. Nos sometemos porque Él se sometió primero. Obedecemos porque Él es nuestro Señor y Rey.

    Los gobiernos fallan. Los líderes fallan. Las personas fallan. Pero Cristo nunca falla. Su autoridad es perfecta y Su reino es eterno.

    Aplicación

    Esta semana, identifica una autoridad en tu vida por la que necesitas orar en lugar de criticar. Ora por ella cada día y pide a Dios que le dé sabiduría y dirección.

    Oración

    Señor Jesús, gracias por tu perfecta obediencia al Padre. Padre ayúdame a reconocer tu autoridad sobre mi vida y a obedecerte con un corazón dispuesto y agradecido. En el nombre de Jesús, Amén.

    Verdad Central de la Semana

    “El creyente se somete a la autoridad porque reconoce la autoridad suprema de Dios sobre su vida.”

  • Vivir para Servir

    Vivir para Servir

    Texto base: Romanos 12:6–8

    “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada… úsese conforme a la medida de la fe.”

    La vida cristiana nunca fue diseñada para girar alrededor de nosotros mismos.
    Fuimos salvados para reflejar a Cristo. Y Cristo no vino para ser servido… sino para servir.

    Pablo enseña que cada creyente recibió dones diferentes.
    No talentos para competir.
    No habilidades para exaltarse.
    Dones para edificar, ayudar y glorificar a Dios.

    El problema es que muchas veces queremos una fe cómoda.
    Una fe que escucha, pero no actúa.
    Una fe que recibe, pero no entrega.
    Sin embargo, el evangelio siempre nos mueve hacia otros.

    Cuando entendemos cuánto hemos recibido de Dios, servir deja de sentirse pesado. Se convierte en gratitud. En privilegio. En adoración.

    Servimos porque Cristo nos sirvió primero. Y ahora nos llama a vivir igual.

    Muchos quieren los beneficios del cristianismo, pero no el sacrificio del discipulado. Pero Romanos 12 conecta ambas cosas:
    Primero misericordia.
    Luego entrega.

    No puedes vivir para tu comodidad y al mismo tiempo vivir completamente para Cristo.
    No puedes sentarte en dos sillas.

    O el “yo” está en el centro…
    O Cristo está en el centro.

    Ser “sacrificio vivo” significa que incluso lo cotidiano le pertenece a Dios:

    • Tu actitud en casa
    • Tu manera de hablar
    • Cómo tratas a los demás
    • Cómo ayudas cuando nadie te aplaude
    • Cómo sirves aun cuando nadie lo nota

    El servicio más poderoso muchas veces es el invisible.

    Dios ve la llamada que hiciste.
    La oración que elevaste.
    La ayuda que diste en silencio.
    La paciencia que mostraste cuando estabas cansado.

    Nada hecho para Él es desperdicio.

    A veces pensamos: “Cuando tenga más tiempo serviré.”
    “Cuando esté mejor espiritualmente ayudaré.”
    “Cuando otros cambien, yo cambiaré.”

    Pero el servicio comienza hoy.
    Con lo que tienes.
    Donde estás.

    Quizá servir hoy significa:

    • Escuchar a alguien con atención
    • Orar por una persona herida
    • Ayudar sin esperar reconocimiento
    • Perdonar
    • Dar generosamente
    • Animar a alguien que está débil
    • Servir en tu iglesia con humildad

    Los dones crecen cuando se usan.
    Y el corazón se parece más a Cristo cuando aprende a servir.

    Reflexiona

    • ¿Mi vida refleja servicio o comodidad?
    • ¿Estoy usando mis dones para bendecir a otros?
    • ¿Qué acción concreta puedo tomar hoy para servir a alguien?
    • ¿Sirvo para ser visto… o porque ya fui amado por Dios?

    Oración

    Señor, gracias porque Tú me serviste primero. Perdóname por las veces que he vivido solo para mí. Haz de mi vida un sacrificio vivo, agradable delante de Ti.
    Quita el orgullo, la comodidad y la indiferencia de mi corazón.
    Enséñame a servir con humildad, amor y fidelidad.
    Que mis dones glorifiquen Tu nombre y edifiquen a otros.
    Úsame donde Tú quieras, aunque nadie me vea. Que mi vida refleje el corazón de Cristo. En el nombre de Jesús, Amén.

  • Dones que Sirven, No que Exaltan

    Dones que Sirven, No que Exaltan

    Texto base: 1 Pedro 4:10
    “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”

    La palabra clave en este versículo es administradores.

    Un administrador no es dueño.
    No presume lo que administra.
    No lo usa para su propio beneficio.

    Lo maneja con responsabilidad.

    Los dones espirituales no son medallas. Son herramientas.

    No son trofeos para exhibir.
    Son instrumentos para construir.

    No se nos dieron para destacar.
    Se nos dieron para edificar.

    Dios no reparte dones para crear competencia, sino para suplir necesidades.

    Cada don es una expresión distinta de la gracia de Dios. Y cuando no lo usamos, algo queda incompleto en el cuerpo.

    Si tienes el don de servir, sirve con gozo — aunque nadie lo note.
    Si tienes el don de enseñar, enseña con fidelidad — aunque no todos aplaudan.
    Si lideras, hazlo con diligencia — no por posición, sino por responsabilidad.
    Si das, hazlo con sinceridad — no para reconocimiento, sino por amor.

    El valor del don no está en su visibilidad. Está en su utilidad.

    El problema en la iglesia no es falta de dones. Es falta de disposición.

    Muchos dicen:
    “Cuando descubra mi don, entonces serviré.”

    Pero en el Reino funciona al revés:
    Sirves… y descubres.
    Obedeces… y se activa.
    Te involucras… y se revela.

    Los dones no se encuentran en la pasividad. Se descubren en el movimiento.

    A veces esperamos una experiencia espectacular,
    cuando Dios simplemente quiere obediencia constante.

    También existe un peligro silencioso: usar el don para exaltar el ego. Cuando el enfoque cambia de “servir” a “ser visto”,
    el don pierde su propósito.

    Los dones apuntan a Cristo.
    No a nosotros. Y cuando se usan correctamente, la iglesia crece en unidad, madurez y amor.


    Reflexiona:

    • ¿Estoy usando lo que Dios ya puso en mis manos?
    • ¿Estoy esperando una posición en lugar de servir en lo pequeño?
    • ¿Hay alguna necesidad evidente que estoy ignorando?
    • ¿Mi motivación es edificar o impresionar?

    Oración

    Señor, gracias por la gracia que has depositado en mi vida.
    Perdóname si he buscado reconocimiento más que servicio.
    Hazme sensible a las necesidades a mi alrededor. Enséñame a administrar bien lo que me has confiado. Que mis dones no me exalten a mí, sino que glorifiquen Tu nombre. En el nombre de Jesús,
    Amén.

  • Somos Un Solo Cuerpo

    Somos Un Solo Cuerpo

    Texto base: 1 Corintios 12:12
    “El cuerpo es uno, pero tiene muchos miembros.”

    La iglesia no es un edificio. No es un programa. No es un evento dominical.

    Es un organismo vivo.

    El apóstol Pablo compara la iglesia con un cuerpo humano porque es la imagen más clara de interdependencia. Un cuerpo no funciona por partes aisladas, sino por miembros conectados. Cada uno cumple una función específica, y todos son necesarios.

    Un ojo no puede decirle a la mano: “No te necesito.” La cabeza no puede ignorar los pies.

    De la misma manera, en la iglesia:

    Cada creyente tiene una función.
    Nadie es accidental.
    Nadie es irrelevante.
    Nadie está de sobra.

    Tal vez tu función no es visible.
    Tal vez no estás en la plataforma.
    Tal vez nadie aplaude tu servicio.

    Pero el cuerpo siente tu ausencia cuando no estás.

    Cuando una parte no funciona, todo el cuerpo se resiente. Si una articulación duele, todo el cuerpo ajusta su movimiento. Si un órgano falla, todo el sistema sufre.

    Así también ocurre en la iglesia.
    Tu falta de participación no solo te afecta a ti. Afecta al cuerpo completo.

    Vivimos en una cultura que promueve el individualismo:

    “¿Qué obtengo yo?”
    “¿Me gusta?”
    “¿Me sirve?”
    “¿Me alimenta?”

    Pero el evangelio cambia la pregunta:

    No es “¿Qué recibo?”
    Es “¿Cómo contribuyo?”

    No es “¿Qué me ofrecen?”
    Es “¿Dónde sirvo?”

    Dios no te salvó para aislarte.
    Te salvó para integrarte. No te redimió para que seas espectador. Te llamó para que seas parte activa.

    La madurez espiritual no se mide solo por cuánto sabes… Sino por cuánto sirves.

    Porque cuando cada miembro cumple su función, el cuerpo crece sano. Y cuando cada creyente aporta su don, la iglesia refleja mejor a Cristo.


    Reflexiona:

    • ¿Estoy funcionando activamente en el cuerpo de Cristo?
    • ¿Estoy descubriendo y usando mis dones?
    • ¿Estoy sirviendo o solo asistiendo?

    Oración

    Señor, gracias por hacerme parte de Tu cuerpo. Perdóname si he vivido como espectador. Muéstrame mi lugar. Dame un corazón dispuesto a servir, no solo a recibir.
    Que mi vida fortalezca a Tu iglesia y refleje a Cristo. En el nombre de Jesús, Amén.

  • Redimida Bajo Sus Alas

    Redimida Bajo Sus Alas


    Texto base: Rut 3–4
    Versículo clave:
    “Que el Señor te recompense por tu obra, y que tu remuneración sea completa de parte del Señor Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.” (Rut 2:12)


    Reflexión

    La historia de Rut alcanza su clímax en los capítulos 3 y 4.
    Lo que comenzó en hambre, pérdida y funerales… ahora se mueve hacia redención pública.

    Rut se presenta en la era, vulnerable pero valiente.
    Booz responde no con aprovechamiento, sino con honra.
    Y al amanecer declara algo crucial:

    “Hay un redentor más cercano que yo.”

    En el capítulo 4, Booz va a la puerta de la ciudad —el lugar legal, el lugar de juicio, el lugar de decisiones oficiales— y delante de los ancianos declara su intención de redimir.

    Booz dijo,

    “Yo redimo.”

    Y paga el precio.


    Esto apunta a algo mayor

    La historia de Rut no es solo una hermosa historia de amor.
    Es una sombra del Evangelio.

    Así como Rut era extranjera, nosotros también lo éramos.
    Así como ella no tenía herencia, nosotros tampoco.
    Así como ella dependía de un redentor, nosotros también.

    Y entonces aparece uno mayor que Booz.

    No en una puerta de ciudad…
    sino en una cruz. Jesús no dijo:
    “Es demasiado costoso.”

    Dijo:
    “Consumado es.”

    Pagó el precio públicamente. No en secreto. No a medias. No parcialmente. El precio completo.

    Booz redimió una tierra y una viuda. Jesús redimió una humanidad perdida.

    Booz la cubrió bajo su manto.
    Cristo nos cubre bajo Sus alas.

    Booz restauró su nombre.
    Cristo nos dio una nueva identidad.

    A veces creemos que el capítulo oscuro es el final.

    Pero cuando Dios está escribiendo la historia, la redención siempre tiene la última palabra.


    Aplicación

    Tal vez hoy:

    • Te sientes extranjera en una temporada que no entiendes.
    • Sientes que has perdido demasiado.
    • Piensas que el costo ha sido muy alto.
    • No ves cómo Dios puede restaurar lo que murió.

    Pero el Redentor ya pagó.

    Y cuando Él está involucrado, ninguna pérdida es final. Ninguna temporada es desperdicio. Ninguna historia termina en vacío.

    Dios no solo restaura.
    Él redime.

    Y redimir significa que toma lo que parecía roto y lo incorpora a un propósito eterno.

    Tal vez no ves el final. Pero Dios ya está en el capítulo que tú aún no has leído.


    Oración

    Dios, gracias por redimirme cuando yo no podía redimirme a mí misma. Gracias por pagar el precio completo, públicamente y por amor.
    Gracias porque mi historia no termina en dolor, sino en esperanza.
    Enséñame a confiar en Tu proceso, aun cuando no veo el resultado.
    Cúbreme bajo Tus alas y afirma mi nueva identidad en Ti. En el nombre de Jesús, amén.

  • Como Afrontar Lastimaduras de la Iglesia. 

    Como Afrontar Lastimaduras de la Iglesia. 

    Dios no te lastimó, fueron Personas. Personas pecadoras y quebrantadas en necesidad de un Salvador cada día. (Quiero aclarar que si sufrimos algún trauma infantil, no es razón para culpar a nadie por nuestras decisiones hoy. Si vivimos como víctimas toda nuestra vida, el enemigo tomara ventaja de eso). 

    Antes de continuar a como afrontar las lastimaduras dentro de la iglesia, me gustaría nombrar algunos otros tipos.  El dolor de la iglesia es más que la decepción con un sermón o el desacuerdo sobre la preferencia del ministerio. Puede incluir: 

    • Daño relacional (chismes, traición, vergüenza, exclusión, abuso) 
    • Falta de apoyo (o incluso oposición) del liderazgo de la iglesia en tiempos de crisis 
    • Crítica o condena cuando la situación requiere gracia y verdad 
    • Patrones de conflicto poco saludables o pecado no resuelto dentro del liderazgo 

    Como afrontar el dolor. 

    1. Reconoce el Dolor y llévalo al Señor. Es esencial reconocer y validar el dolor que has experimentado. Reprimir o negar la herida solo prolonga el proceso de sanidad.
    2. Sé intencional, vigilante y atento a lo que el diablo se propone hacer en este mundo, incluida la Iglesia. 1 Pedro 5:9 – Sean sobrios y velen. Su adversario, el diablo, como león rugiente anda alrededor buscando a quién devorar. Mantente consciente de las estrategias del enemigo, mantente firme en tu fe y resístelo. Efesios 4:27- no le den lugar al diablo. Muchas veces las heridas son causadas por ataques del enemigo entonces se convierte en una guerra espiritual. 
    3. Sé consciente de tus expectativas ocultas frente a las expectativas realistas. Muchos tienen expectativas de que la iglesia debería satisfacer nuestras demandas y de que nuestros lideres deberían ser perfectos, estar siempre disponibles y ser sensibles a todas nuestras necesidades. Esto simplemente no es realista. Los pastores y líderes de la iglesia, al igual que nosotros, son seres humanos imperfectos que fallan y cometen errores. 
    4. Busca apoyo. Nadie debería recorrer el camino de la sanidad en soledad. Procesar tu historia junto a alguien de confianza puede brindarte un consuelo y una orientación invaluable. Hay sanidad cuando confesamos- Santiago 5:16- Por tanto, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros de manera que sean sanados. La ferviente oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.
    5. Perdonar y reparar. El perdón es necesario en el proceso de sanidad. Perdonar no significa condonar ni justificar las acciones que te causaron daño. Consiste en liberarte de la carga del resentimiento y la ira. Efesios 4:31-32 : Quítense de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritos y calumnia, junto con toda maldad. 32 Más bien, sean bondadosos y misericordiosos los unos con los otros, perdonándose unos a otros como Dios también los perdonó a ustedes en Cristo.  Lleva tu dolor a aquellos que realmente te ofendieron y busca la reconciliación, y si es necesario, toma ayuda piadosa e imparcial. 
    6. No se dejen llevar por la inercia. A veces tenemos que dejar una iglesia para permanecer con Jesús, pero no se mantengan alejados por demasiado tiempo. Aun cuando somos dañados por la iglesia, todavía necesitamos una comunidad. Dediquen tiempo diario Palabra de Dios para reflexionar y descansar, adorar tanto en privado como en comunidad, y manténganse en conexión con mentores y con aquellos que los aman.

    Ultimos puntos 

    La frase «La iglesia me lastimó» tiene que ser algo que permitas que el Señor sane y comienza a reemplazar tu vocabulario. Porque afecta tu corazón hacia toda una congregación, muchos de los cuales probablemente son inconscientes de tu dolor.

    No culpes a «la iglesia». No difundas tu «dolor» en un área más amplia. Si lo haces, te dominará. Pero si apuntas a tu dolor y a tus esfuerzos de reconciliación experimentarás libertad del dolor. 

    Encuentra una iglesia local a la que puedas unirte. Empieza despacio si es necesario. Pero deja que la gracia del Señor venga a ti en la comunión de Su pueblo. Así es normalmente como Él nos consuela en nuestros problemas y dolor (2 cor. 1). Vive en la esperanza. Tu Señor también es el Señor de la Iglesia. Él se preocupa por tu quebrantamiento, pero también por el quebrantamiento de la Iglesia.

    ¿Y sabes qué? Tu dolor es el medio que Él usará para enseñar a la iglesia a crecer en el amor y su amor será el medio de tu sanidad.

  • Velando con Jesús

    Velando con Jesús

    Velad conmigo», Mateo 26:38

    Durante las primeras etapas de nuestra vida cristiana no velamos con Jesús sino que velamos por el. Velar con el es estar en su Palabra cada día de nuestras vidas por el poder del Espíritu Santo. No podemos velar con Jesús en nuestras propias fuerzas. Yo intentaba hacerlo en mis propias fuerzas, pero no lo lograba, porque estaba velando por Jesús. Y muchas de nuestras reuniones, servicios, vigilias, estudios bíblicos, pensamos que estamos haciéndole un favor a Dios. Pero Dios no necesita favores.

    Nuestro Señor está tratando de que nos identifiquemos con Él a través de la experiencia de un «Getsemaní» personal. Si el Señor nos pide que oremos con el, decimos “es muy temprano Señor”, si nos pide que compartamos el evangelio con alguien, decimos “es muy riesgoso Señor”.

    ¿Como comprenderemos a Jesús lo suficiente para velar con Él en su Getsemaní, cuando ni siquiera sabemos por qué está sufriendo? No sabemos como velar con Él.

    Solamente estamos acostumbrados a la idea de que Jesús vela con nosotros. Pero, ¿estamos nosotros siguiendo a Jesús o queremos que el nos siga a nosotros? Cuando nosotros tengamos tiempo, cuando nosotros estemos con ganas, cuando nos convenga. Jesús quiere que nosotros tengamos nuestro propio Getsemaní.

    Los discípulos amaban a Jesucristo hasta el límite de su capacidad natural, pero no comprendían completamente su propósito. En el jardín de Getsemaní se durmieron debido a su propio dolor. Después sabemos que “todos” abandonaron a Jesús cuando fue arrestado. Pero después de la resurrección y la asunción, “Todos fueron llenos del Espíritu Santo», Hechos 2:4. «Todos» se refiere a las mismas personas que huyeron. Nuestro Señor les había dicho: «Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo», Hechos 1:8. Esto significa que aprendieron a velar con Él por el resto de sus vida.

    Reflexión

    El primero paso para poder velar con Jesús es reconocer el propósito. Porque Jesús quiere que tengamos nuestro propio Getsemaní. ¿Puedes ver porque luchamos como seguidores de Cristo cada día? Está puesta tu mirada en el? O estás queriendo que Jesús vele contigo? Pensando que se trata de ti? A él le costó todo para que a nosotros nos fuera fácil seguirle y velar con el.

    Oración

    Señor tú nos pides que si te queremos seguir, que nos neguemos a nosotros mismos y tomemos nuestra cruz cada día y seguirte. Pero para poder tomar la cruz debemos tener nuestro propio Getsemaní donde este hombre viejo tiene que comenzar a ser tomado por la agonía y tristeza de ir a la cruz. Ayúdanos velar contigo cada día. Te pedimos en el nombre de Jesús, amén.

  • Las Atracciones de los Caminos Equivocados

    Las Atracciones de los Caminos Equivocados

    Escritura: 

    Mateo 26:41 . . . para que no entren en tentación . . .

    Cuando Jesús habla de Su reino, los discípulos malinterpretaron lo que dijo por un reino material que se establecería aquí en la tierra. Pero Jesús dijo, “Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos”. La única manera de ser librado de las atracciones de los caminos equivocados es haciendo lo que el maestro nos dijo “velad y orad, para que no entren en tentación” 

    Si no velamos y oramos, cuando menos lo esperamos estaremos en medio de una tentación. 

    Cuales son algunos de esos caminos equivocados al reino? 

    1. El Camino Material de Liberación (Mateo 4:1-4) “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”. Esta tentación fue totalmente humana. Y esto es lo que el mundo y el diablo nos dice hoy, “no necesitas mas hablar de esta redención y el derramamiento de sangre, lo que se necesita es que nos entreguemos por otros” El diablo nos tienta, “satisface tus necesidades y las necesidades de los hombres y tendrás la monarquía de hombres.” Sabes que hizo Jesús cuando querían tomarlo por la fuerza y hacerlo rey? El se retiro al monte . . . solo. (Juan 6:15). 
    2. El Camino Misterioso de la Devoción (Mateo 4:5-7). “Si eres Hijo de Dios. . . “ haz algo sobrenatural que llame la atención de lo hombres y todo el mundo estar bajo tus pies” El diablo sigue engañando a la gente religiosa. Solo tienes que realizar milagros, maravillas y señales, ayunar por 40 días, concentrate en ti mismo para que Dios te revele algo maravilloso” Pero todo lo que llama la atención al hombre le roba la gloria a Dios. El reino de Dios, no el reino de lo cielos, ya esta aquí. Los discípulos no entendieron de que reino Jesus hablaba, en su depresión se durmieron por su tristeza. “Velen conmigo” Como habrian podido? No tenían la menor idea de lo que Jesús buscaba. 
    3. El Camino Mental del Dominio (Mateo 4:8-10) Esta es la tentación de comprometer. Algunos dicen como hay tanta maldad en el mundo, podemos comprometernos con el, hasta un punto. “Todo esto te daré, si postrado me adoras.” Le dijo Satanas. Esta tentación es la mas sutil de todas. La gente nos dice no seas tan “rígido”

    Reflexión

    Hay muchos caminos que parecen llevar al cielo, pero la verdad es que hay solo uno, Jesucristo. 

    Estas velando y orando constantemente para que no entres en tentación? 

    Ves como el mundo y el diablo constantemente están amenazando tu relación con Dios? 

    Comienza o sigue orando para que estes firme en el sacrifico que hizo Cristo por ti. 

    Oración

    Señor, necesitamos mas de ti para seguir velando y orando cada día en nuestras vidas personales, en nuestros matrimonios, en nuestras familias, en nuestras iglesias, y en nuestra comunidad. Ayúdanos a hacer lo que nos mandaste a hacer, velar y orar para que no entremos en tentación. Perdónanos si no lo hemos hecho y hemos caído en las tentaciones del diablo y del mundo. Hoy decidimos poner nuestra confianza total en tu poder redentor y en tu Espíritu Santo para quedarnos y orar. En el nombre de Jesús, amen.