El Enemigo está Derrotado

Génesis 3:1-5,15

El diablo sigue tratando de engañar al pueblo de Dios. Eva fue atacada en las tres áreas de la cual habló el Apóstol Juan en 1 Juan 2:15-16,

1. Los deseos de la carne,

2.Los deseos de los ojos

3. La vanagloria de la vida

Los deseos de la carne se refiere a aquellos apetitos corporales y sensuales que emanan de nuestra naturaleza pecaminosa. Los deseos de los ojos se aplica a aquellos deseos perversos que pueden surgir a partir de lo que vemos. La vanagloria de la vida es una ambición impía de exhibicionismo y de glorificación propia.

Estos tres elementos de la mundanalidad se ilustran en el pecado de Eva. El árbol era bueno para comer: eso es el deseo de la carne. El árbol era agradable a los ojos: eso es el deseo de los ojos. Era un árbol deseable para alcanzar sabiduría: esto describe el orgullo de la vida.

El Nuevo Testamento advierte que el diablo se viste como un ángel de luz y algo bastante claro es que cuando el enemigo te ataca, usa un disfraz.

El Dr. Haddon W. Robinson dijo:

“Cuando Satanás se acerca a ti, no viene en forma de serpiente enroscada. No se acerca con el rugido de un león. No viene con el auxilio de una sirena. No viene con una bandera roja. Satanás simplemente se cuela en tu vida. Cuando aparece, parece casi un compañero cómodo. No hay nada en él qué temer.”

Si quieres matar a una serpiente le tienes qué dar en la cabeza, la tienes qué aplastar, si no va a seguir con capacidad destructora. Cristo, al morir en la cruz y resucitar, despojó y desarmó por completo a los principados y potestades (Colosenses 2:15), le dió justo donde la destruyó.

Reflexión

El cristiano no solo debe rechazar el mundo por lo que es, sino también por lo que hace.

El versículo 15 nos ordena no amar al mundo. ¿Qué posesiones, actividades, experiencias o relaciones del mundo han robado tu afecto? ¿Cómo puedes apartar tu corazón de esas cosas y volverlo hacia Dios?

Pídele a Dios su poder para ayudarte a vencer «los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida» (v. 16).

Oración

Señor, gracias por no dejarnos a merced de la serpiente. Ayúdame a tener puesta Tu armadura hoy, sabiendo que peleo con la seguridad de la victoria lograda por Jesús.

Dame discernimiento para identificar los ataques del enemigo, de los mordiscos en el talón que quieren atacar mi caminar y ayúdame a recordar que no es el final de mi historia.

Comentarios

Deja un comentario