Texto Base: Mateo 9:36
«Al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas.»
Reflexión
Cuando Jesús observaba a las multitudes, no veía simplemente una gran cantidad de personas. Veía almas cansadas, confundidas y alejadas de Dios. Veía hombres y mujeres cargando el peso del pecado, buscando esperanza en lugares equivocados y caminando hacia una eternidad sin Él. Por eso la Biblia dice que tuvo compasión de ellas.
Lamentablemente, una de las evidencias más claras del sueño espiritual es la indiferencia hacia los perdidos. Pasamos diariamente junto a personas que necesitan desesperadamente a Cristo, pero muchas veces estamos tan ocupados con nuestras propias responsabilidades, preocupaciones y planes que dejamos de ver su necesidad espiritual.
Podemos convivir con familiares que no conocen al Señor, trabajar junto a compañeros que nunca han escuchado claramente el evangelio o vivir rodeados de vecinos que necesitan esperanza, y aun así no sentir ninguna carga por ellos. Poco a poco dejamos de orar por su salvación, dejamos de compartir nuestra fe y dejamos de preocuparnos por dónde pasarán la eternidad.
Cuando el Espíritu Santo aviva el corazón de un creyente, también despierta en él el amor por los perdidos. Comenzamos a ver a las personas como Dios las ve. Lo que antes era simplemente un compañero de trabajo ahora es un alma eterna. Lo que antes era solo un vecino ahora es alguien por quien Cristo murió. Lo que antes era una multitud anónima ahora son personas necesitadas de gracia y salvación.
Quizás no todos somos llamados a predicar desde un púlpito, pero todos somos llamados a ser testigos de Cristo. Dios nos ha colocado estratégicamente en nuestros hogares, trabajos, escuelas y comunidades para reflejar Su amor y compartir Su verdad.
Si ya no sentimos carga por quienes están lejos de Dios, si rara vez oramos por los perdidos o si hemos dejado de hablar de Cristo, tal vez necesitamos escuchar nuevamente el llamado del Señor: «¡Despierta!»
Aplicación
- Haz una lista de tres personas que necesitan a Cristo.
- Ora específicamente por ellas hoy y durante toda esta semana.
- Pide a Dios oportunidades para hablarles del evangelio.
- Busca demostrar el amor de Cristo mediante acciones concretas.
- Pregúntate: ¿Tengo la misma compasión por los perdidos que tenía Jesús?
Oración
Señor, dame tus ojos para ver a los perdidos y tu corazón para amarlos. Perdóname por las veces que he sido indiferente a las necesidades espirituales de quienes me rodean. Despierta en mí una pasión renovada por el evangelio. Ayúdame a orar con fervor, a amar con sinceridad y a compartir fielmente las buenas nuevas de Jesucristo. Úsame para llevar esperanza a quienes aún no te conocen. En el nombre de Jesús, amén.









