“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan.”
1 Timoteo 4:16
Estas fueron las palabras del apóstol Pablo al pastor joven Timoteo. Nos habla de la importancia de cuidarnos de nosotros mismos. Se dice que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos. Cuando pensamos que estamos bien, o que estamos tan fuertes que no podemos caer.
Pablo también le escribe a los Corintios en 1 Cor. 10:12 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.”
Aquel que cree estar firme no debe mostrarse confiado ni seguro, sino mantenerse en guardia. Otros han caído, y nosotros también podríamos caer. Cuando más confiamos en nuestra propia fuerza, es cuando más propensos estamos a sentirnos seguros y a bajar la guardia y cuando más probabilidades tenemos de caer.
La fuerza que no se vigila en realidad es una doble debilidad porque es allí donde las tentaciones menos probables minan tu fuerza. Los personajes de la Biblia tropezaron en sus puntos fuertes, no en los débiles.
Cuídate de pensar que las áreas en las que has triunfado en el pasado son las que tienen menos probabilidad de hacerte tropezar y caer.
No trates de predecir de dónde vendrá la tentación. El verdadero peligro está en lo improbable. Es después de una gran experiencia espiritual que vienen las tentaciones improbables.
Lo primero que todo obrero cristiano debe vigilar es su propia vida —no solo su vida exterior, sino también sus pensamientos y sentimientos interiores—. Por muy recta que sea la doctrina de una persona, o por muy eficaz que sea en su enseñanza, si existe una falla en su vida interior o exterior, esta la arruinará.
Dios nos guarda por su poder, pero nosotros debemos de seguir manteniéndonos alerta. Velar y orar.
Reflexión
¿Has permanecido fiel a Dios durante las pruebas grandes e intensas? Ahora cuídate de las corrientes ocultas. La desconfianza en sí mismo es lo que nos impulsa a la vigilancia y a la dependencia de Dios. En qué áreas confías más en ti que en Dios?
Oración
Señor la mejor forma de cuidarnos de nosotros mismos y permanecer firmes es no confiar en nosotros mismos sino estar totalmente dependiendo de ti. Ayúdanos a perseverar y persistir en tu palabra cada día. A mantenernos alerta después de las victorias. Que nuestras emociones y pensamientos estén alineados a tu Espíritu y reprender toda altivez y orgullo. Guárdanos con tu poder por la fe hasta de día de tu venida. En en nombre de Jesús, amén.

Deja un comentario