Como Afrontar Lastimaduras de la Iglesia. 

Dios no te lastimó, fueron Personas. Personas pecadoras y quebrantadas en necesidad de un Salvador cada día. (Quiero aclarar que si sufrimos algún trauma infantil, no es razón para culpar a nadie por nuestras decisiones hoy. Si vivimos como víctimas toda nuestra vida, el enemigo tomara ventaja de eso). 

Antes de continuar a como afrontar las lastimaduras dentro de la iglesia, me gustaría nombrar algunos otros tipos.  El dolor de la iglesia es más que la decepción con un sermón o el desacuerdo sobre la preferencia del ministerio. Puede incluir: 

  • Daño relacional (chismes, traición, vergüenza, exclusión, abuso) 
  • Falta de apoyo (o incluso oposición) del liderazgo de la iglesia en tiempos de crisis 
  • Crítica o condena cuando la situación requiere gracia y verdad 
  • Patrones de conflicto poco saludables o pecado no resuelto dentro del liderazgo 

Como afrontar el dolor. 

  1. Reconoce el Dolor y llévalo al Señor. Es esencial reconocer y validar el dolor que has experimentado. Reprimir o negar la herida solo prolonga el proceso de sanidad.
  2. Sé intencional, vigilante y atento a lo que el diablo se propone hacer en este mundo, incluida la Iglesia. 1 Pedro 5:9 – Sean sobrios y velen. Su adversario, el diablo, como león rugiente anda alrededor buscando a quién devorar. Mantente consciente de las estrategias del enemigo, mantente firme en tu fe y resístelo. Efesios 4:27- no le den lugar al diablo. Muchas veces las heridas son causadas por ataques del enemigo entonces se convierte en una guerra espiritual. 
  3. Sé consciente de tus expectativas ocultas frente a las expectativas realistas. Muchos tienen expectativas de que la iglesia debería satisfacer nuestras demandas y de que nuestros lideres deberían ser perfectos, estar siempre disponibles y ser sensibles a todas nuestras necesidades. Esto simplemente no es realista. Los pastores y líderes de la iglesia, al igual que nosotros, son seres humanos imperfectos que fallan y cometen errores. 
  4. Busca apoyo. Nadie debería recorrer el camino de la sanidad en soledad. Procesar tu historia junto a alguien de confianza puede brindarte un consuelo y una orientación invaluable. Hay sanidad cuando confesamos- Santiago 5:16- Por tanto, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros de manera que sean sanados. La ferviente oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.
  5. Perdonar y reparar. El perdón es necesario en el proceso de sanidad. Perdonar no significa condonar ni justificar las acciones que te causaron daño. Consiste en liberarte de la carga del resentimiento y la ira. Efesios 4:31-32 : Quítense de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritos y calumnia, junto con toda maldad. 32 Más bien, sean bondadosos y misericordiosos los unos con los otros, perdonándose unos a otros como Dios también los perdonó a ustedes en Cristo.  Lleva tu dolor a aquellos que realmente te ofendieron y busca la reconciliación, y si es necesario, toma ayuda piadosa e imparcial. 
  6. No se dejen llevar por la inercia. A veces tenemos que dejar una iglesia para permanecer con Jesús, pero no se mantengan alejados por demasiado tiempo. Aun cuando somos dañados por la iglesia, todavía necesitamos una comunidad. Dediquen tiempo diario Palabra de Dios para reflexionar y descansar, adorar tanto en privado como en comunidad, y manténganse en conexión con mentores y con aquellos que los aman.

Ultimos puntos 

La frase «La iglesia me lastimó» tiene que ser algo que permitas que el Señor sane y comienza a reemplazar tu vocabulario. Porque afecta tu corazón hacia toda una congregación, muchos de los cuales probablemente son inconscientes de tu dolor.

No culpes a «la iglesia». No difundas tu «dolor» en un área más amplia. Si lo haces, te dominará. Pero si apuntas a tu dolor y a tus esfuerzos de reconciliación experimentarás libertad del dolor. 

Encuentra una iglesia local a la que puedas unirte. Empieza despacio si es necesario. Pero deja que la gracia del Señor venga a ti en la comunión de Su pueblo. Así es normalmente como Él nos consuela en nuestros problemas y dolor (2 cor. 1). Vive en la esperanza. Tu Señor también es el Señor de la Iglesia. Él se preocupa por tu quebrantamiento, pero también por el quebrantamiento de la Iglesia.

¿Y sabes qué? Tu dolor es el medio que Él usará para enseñar a la iglesia a crecer en el amor y su amor será el medio de tu sanidad.

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