Categoría: Devocionales

  • Llamados en el Monte

    Llamados en el Monte

    En la Biblia, las montañas fueron lugares desde donde Dios llamó a su pueblo a acercarse, escuchar y recibir su dirección. Desde Moisés recibiendo los Diez Mandamientos en el monte Sinaí, hasta Elías encontrándose con Dios con una voz suave y apacible en el monte Horeb. Las montañas han servido como espacios sagrados para la revelación y el llamado.

    En Marcos 3, 13 al 19, Jesús llama a sus doce apóstoles para que le siguieran. Jesús los llama por nombre  para compartir su misión. Tendrían que predicar la buena nueva y expulsar a los demonios. Allí en el monte fueron llamados y escogidos. A ser discípulos. Un discípulo era y es una persona que mira a su maestro. Observaron cómo Jesús enfrentó la oposición y como priorizó tiempo con su Padre. Su meta era llegar a ser como su maestro. 

    Así como Jesús llamó a sus discípulos a aprender de él, también nosotros estamos invitados a seguir al maestro y a dejarnos moldear. El aprendizaje requiere humildad, paciencia y disposición a que nos enseñen. También requiere un compromiso con la misión, tomar lo que hemos aprendido y usarlo para el reino de Dios.

    Tres lecciones clave

    1. Dios nos llama por nuestro nombre

    Dios nos llama a nosotros por nuestro nombre. Lo que es nos ha dado- dones, experiencias y hasta nuestros defectos forman parte de cómo él planea usarnos.

    2. Las montañas son lugares de transformación 

    En las Escrituras, las montañas son lugares donde las personas se encuentran con Dios y cambian. Puede ser un momento tranquilo de oración, un tiempo de reflexión o una temporada de aprendizaje y crecimiento. Dios nos llama a subir a la montaña de vez en cuando porque quiere mostrarnos algo para transformar nuestro pensamiento, carácter, y visión. 

    3. Aprendizaje para convertirse en practicantes 

    Como sus discípulos, estamos llamados a seguirlo y a ser como él para poder enseñar a otros. Que lo hagamos con esa actitud de siervo en humildad. 

    Reflexión

    Mientras reflexionamos sobre este pasaje, recuerdas cuando Dios te llamó por primera vez? Hoy el Señor quiere que vuelvas a subir para tener esas experiencias de transformación e intimidad. Para prepararte para lo por venir. Porque después del monte siempre tenemos que descender a la realidad – las pruebas, luchas, al valle, al desierto. 

    Oración

    Señor, gracias por llamarnos tus discípulos. Hay momentos cuando nos sentimos incapaces de hacer la misión a la cual nos ha llamado. Pero nos has dejado a tu Santo Espíritu para que nos enseñe y guíe. Ayúdanos a humillarnos cada día para hacer tu voluntad y tu misión. Nos has llamado por nombre y nos has dado habilidades, dones, y experiencias que tú usarás para glorificar tu nombre. Sigue hablando a nuestras vidas. En el nombre de Jesús. Amén. 

  • Mano Seca, Propósito Restaurado

    Mano Seca, Propósito Restaurado

    Marcos 3:1-6

    En este pasaje, Jesús realiza un poderoso milagro de sanidad en sábado, restaurando la mano paralizada de un hombre. Pero si bien este es un momento de sanación y restauración, también es un momento de intensa oposición. Los líderes religiosos no están concentrados en el milagro; en cambio, están tratando de encontrar una manera de acusar a Jesús de quebrantar sus creencias y prácticas de la ley del Shabat.

    Pero cuando la mano del hombre fue sanada, los líderes religiosos no vieron el milagro. En lugar de regocijarse por la restauración de Dios, se concentraron en su interpretación de las reglas y en la supuesta violación del sábado. Jesús, a su vez, los desafió con una pregunta poderosa: “¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien o hacer el mal, ¿salvar una vida o matar?” Esta pregunta expuso su error de interpretación. Pasaron por alto la ley esencial que distingue al pueblo de Dios: el amor a Dios y el amor al prójimo.

    Esto habla de la importancia de la sanación y la restauración en el lugar de trabajo y en la vida. Cuando algo no funciona, los trabajadores lo saben. No siguen intentando el mismo método una y otra vez cuando no es efectivo. En cambio, detienen el ciclo, reconsideran su enfoque y buscan una solución. En este caso, la mano seca del hombre representa todas las cosas en la vida que están rotas, ineficaces o marchitas. Jesús no solo trata de remendar las cosas; las restaura a su máximo potencial.

    La curación del hombre también tiene que ver con la restauración de su familia y su lugar en la comunidad. Ya no estará al margen, sin poder aportar nada ni participar. Jesús no solo cura al individuo; restaura las relaciones, el propósito y el futuro.

    Puntos claves

    1. Restauración del propósito

    Para los trabajadores una herramienta o una parte del cuerpo que no funciona no es solo un inconveniente menor, sino una barrera para proveer para la familia y la comunidad. La sanación de la mano del hombre por parte de Jesús es un recordatorio de que la restauración significa más que una sanación física: restaura nuestra capacidad de cumplir con nuestro propósito y proveer para los demás.

    2. No te pierdas el milagro

    Los fariseos se perdieron el milagro porque estaban demasiado centrados en sus propias reglas y expectativas. Jesús nos invita a abrir los ojos a los milagros que suceden a nuestro alrededor, incluso en medio de desafiarnos con nuestras propias reglas e interpretaciones.

    3. Sanación para toda la comunidad

    La recuperación de una persona tiene un efecto dominó sobre toda la comunidad. Jesús no solo sana la mano del hombre, sino también su capacidad de trabajar y contribuir a la vida familiar y comunitaria. Nuestra sanación, ya sea física, emocional o espiritual, afecta a quienes nos rodean.

    Reflexión

    Mientras reflexionas sobre este pasaje, piensa en las áreas de tu vida en las que las cosas se sienten marchitas o rotas. ¿Qué necesita sanación en tu propia vida, ya sea en tu trabajo, tus relaciones o tu espíritu? Recuerda que Jesús se ocupa de restaurarnos a la plenitud, para que podamos participar plenamente en la vida y la obra que Él tiene para nosotros.

    Oración

    Señor, gracias por tu toque sanador. Al igual que el hombre con la mano seca, a menudo me siento quebrantado e incapaz de participar plenamente en la obra a la que me has llamado. Señor, restáurame, no solo en cuerpo, sino en propósito, relaciones y espíritu. Ayúdame a ver los milagros que estás obrando a mi alrededor y dame el valor para detener los ciclos que no funcionan, para que pueda experimentar tu restauración completa. En el nombre de Jesús Amén.