Categoría: Devocionales

  • Humildad con Juicio Sobrio

    Humildad con Juicio Sobrio

    Texto base: Romanos 12:3
    “No tenga nadie más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura…”

    La humildad no es pensar menos de ti. No es despreciarte. No es hablar mal de ti para parecer espiritual.

    La humildad es pensar menos en ti. Es pensar correctamente acerca de ti.

    Pablo usa la palabra “cordura” — una mente sana, equilibrada.
    Porque el problema del corazón humano no es la baja autoestima.
    Es la autoexaltación silenciosa.

    Ese orgullo que no siempre grita…
    pero se manifiesta cuando:

    • Necesito reconocimiento constante.
    • Me molesta que otros sean celebrados.
    • Me comparo para sentirme mejor… o peor.
    • Sirvo, pero quiero que lo noten.

    Nos comparamos. Competimos.
    Medimos nuestro valor según otros.

    Pero el estándar no es el vecino.
    No es otro líder.
    No es otra mujer.
    No es otro ministerio.

    El estándar es Cristo.

    Y cuando nos medimos contra Él entendemos dos verdades poderosas:

    Soy pecador…
    y soy profundamente amado.

    Soy más débil de lo que pensaba…
    pero más amado de lo que jamás imaginé.

    Esa combinación destruye el orgullo y sana la inseguridad.

    Porque ya no tengo que impresionar. Ya no tengo que competir. Ya no tengo que demostrar.

    En Cristo, mi identidad está segura.

    La verdadera humildad te permite servir sin compararte. Celebrar sin envidiar. Aceptar corrección sin ofenderte. Dar sin buscar aplausos.


    Reflexiona:

    • ¿Con quién me estoy comparando últimamente?
    • ¿Estoy buscando validación humana más que aprobación divina?
    • ¿Me cuesta celebrar los logros de otros?
    • ¿Reacciono defensivamente cuando soy corregido?

    Oración

    Señor, líbrame del orgullo disfrazado de humildad.
    Sana mi necesidad de comparación. Enséñame a verme como Tú me ves: ni más alto… ni más bajo… sino redimido por gracia. En el nombre de Jesús, 
    Amén.

  • Misericordia que Transforma

    Misericordia que Transforma

    Texto base: Romanos 12:1–2
    “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios…”

    Reflexión

    La vida cristiana no comienza con disciplina. No comienza con reglas. No comienza con esfuerzo humano.

    Comienza con misericordia.

    Antes de Romanos 12, Pablo pasó 11 capítulos explicando la gracia, la redención, la justificación, el amor soberano de Dios. Y entonces dice: “Así que…”

    Es decir: En respuesta a todo lo que Dios ya hizo por ustedes… ahora vivan diferente.

    Dios no nos transforma presionándonos. Nos transforma conquistándonos con Su misericordia.

    Pablo no dice:
    “Compórtense mejor para que Dios los ame.”

    Dice:
    “Porque Dios ya fue misericordioso… entréguense completamente.”

    La transformación verdadera no nace de culpa. Nace de gratitud. La culpa produce cambios superficiales. La gratitud produce rendición profunda.

    ¿Qué significa ser un sacrificio vivo?

    En el Antiguo Testamento, un sacrificio era algo que se colocaba en el altar y ya no volvía a tomarse.

    Pero Pablo usa una imagen poderosa: Un sacrificio vivo. Esto significa:

    • Mi cuerpo le pertenece.
    • Mis pensamientos le pertenecen.
    • Mis emociones le pertenecen.
    • Mi tiempo le pertenece.
    • Mis decisiones le pertenecen.

    No es solo “mi corazón espiritual”.
    Es mi vida completa.

    Un sacrificio vivo no es una emoción de domingo. Es una entrega diaria. Cada mañana decido: “Señor, hoy vuelvo al altar.”

    No conformarse… sino ser transformado

    El mundo constantemente intenta moldearnos.

    • “Haz lo que te haga feliz.”
    • “Protege tu imagen.”
    • “Piensa primero en ti.”
    • “Si se siente bien, hazlo.”

    Eso es conformarse. Conformarse es adoptar los valores de la cultura sin cuestionarlos.

    Pero Pablo dice:
    “No se conformen… sean transformados.”

    La palabra transformado implica cambio interno, renovación desde adentro hacia afuera.

    ¿Y cómo ocurre?
    Por medio de la renovación de la mente en la palabra de Dios.

    No es solo cambiar conducta.
    Es cambiar la manera de pensar. Cuando la Palabra cambia mi mente:

    • Cambian mis decisiones.
    • Cambian mis prioridades.
    • Cambia mi carácter.

    La transformación no es externa primero. Es interna… y luego visible.

    Aplicación personal

    Tal vez estás intentando mejorar áreas de tu vida por presión.

    Tal vez estás luchando con hábitos, actitudes o reacciones.

    La pregunta no es: “¿Estoy haciendo suficiente?”

    La pregunta es: “¿Estoy recordando suficientemente la misericordia que recibí?”

    Cuando recuerdo cuánto fui perdonado… mi corazón quiere vivir diferente.

    Reflexiona

    • ¿Estoy viviendo reaccionando a la cultura… o respondiendo a la misericordia de Dios?
    • ¿Estoy intentando cambiar por obligación… o por gratitud?
    • ¿Hay áreas de mi vida que aún no he rendido como sacrificio vivo?
    • ¿Qué pensamientos necesitan ser renovados por la Palabra?

    Oración

    Señor, gracias por Tu misericordia que me alcanzó cuando no lo merecía. No quiero vivir por presión ni por apariencia.

    Renueva mi mente. Transforma mi corazón. Enséñame a rendir cada área de mi vida como una ofrenda agradable a Ti. Hoy vuelvo al altar.
    En el nombre de Jesús, Amén.

  • Redimida Bajo Sus Alas

    Redimida Bajo Sus Alas


    Texto base: Rut 3–4
    Versículo clave:
    “Que el Señor te recompense por tu obra, y que tu remuneración sea completa de parte del Señor Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.” (Rut 2:12)


    Reflexión

    La historia de Rut alcanza su clímax en los capítulos 3 y 4.
    Lo que comenzó en hambre, pérdida y funerales… ahora se mueve hacia redención pública.

    Rut se presenta en la era, vulnerable pero valiente.
    Booz responde no con aprovechamiento, sino con honra.
    Y al amanecer declara algo crucial:

    “Hay un redentor más cercano que yo.”

    En el capítulo 4, Booz va a la puerta de la ciudad —el lugar legal, el lugar de juicio, el lugar de decisiones oficiales— y delante de los ancianos declara su intención de redimir.

    Booz dijo,

    “Yo redimo.”

    Y paga el precio.


    Esto apunta a algo mayor

    La historia de Rut no es solo una hermosa historia de amor.
    Es una sombra del Evangelio.

    Así como Rut era extranjera, nosotros también lo éramos.
    Así como ella no tenía herencia, nosotros tampoco.
    Así como ella dependía de un redentor, nosotros también.

    Y entonces aparece uno mayor que Booz.

    No en una puerta de ciudad…
    sino en una cruz. Jesús no dijo:
    “Es demasiado costoso.”

    Dijo:
    “Consumado es.”

    Pagó el precio públicamente. No en secreto. No a medias. No parcialmente. El precio completo.

    Booz redimió una tierra y una viuda. Jesús redimió una humanidad perdida.

    Booz la cubrió bajo su manto.
    Cristo nos cubre bajo Sus alas.

    Booz restauró su nombre.
    Cristo nos dio una nueva identidad.

    A veces creemos que el capítulo oscuro es el final.

    Pero cuando Dios está escribiendo la historia, la redención siempre tiene la última palabra.


    Aplicación

    Tal vez hoy:

    • Te sientes extranjera en una temporada que no entiendes.
    • Sientes que has perdido demasiado.
    • Piensas que el costo ha sido muy alto.
    • No ves cómo Dios puede restaurar lo que murió.

    Pero el Redentor ya pagó.

    Y cuando Él está involucrado, ninguna pérdida es final. Ninguna temporada es desperdicio. Ninguna historia termina en vacío.

    Dios no solo restaura.
    Él redime.

    Y redimir significa que toma lo que parecía roto y lo incorpora a un propósito eterno.

    Tal vez no ves el final. Pero Dios ya está en el capítulo que tú aún no has leído.


    Oración

    Dios, gracias por redimirme cuando yo no podía redimirme a mí misma. Gracias por pagar el precio completo, públicamente y por amor.
    Gracias porque mi historia no termina en dolor, sino en esperanza.
    Enséñame a confiar en Tu proceso, aun cuando no veo el resultado.
    Cúbreme bajo Tus alas y afirma mi nueva identidad en Ti. En el nombre de Jesús, amén.

  • ¿Mara o Noemí?

    ¿Mara o Noemí?


    Texto base: Rut 1:19–21


    Versículo clave:
    “No me llamen Noemí… llámenme Mara.” (Rut 1:20)


    Reflexión

    El regreso a Belén no fue un desfile de victoria. Fue una caminata de duelo.

    Cuando Noemí entra a la ciudad, las mujeres preguntan: “¿No es esta Noemí?” En otras palabras:
    “¿Qué te pasó?”

    Porque el dolor cambia el rostro.
    Cambia el tono de voz. Cambia la manera en que alguien entra a un lugar. Y Noemí responde algo profundo y peligroso: “No me llamen Noemí (agradable)… llámenme Mara (amargura).”

    El dolor no solo la había herido…
    había comenzado a redefinir su identidad. Ella no estaba describiendo una temporada.
    Estaba declarando quién creía que ahora era.

    Y ahí es donde el dolor se vuelve más peligroso: cuando deja de ser una experiencia y se convierte en una identidad.

    Noemí perdió esposo. Perdió hijos.
    Perdió seguridad. Perdió estabilidad. Pero ahora estaba a punto de perder algo más serio: su percepción de quién era bajo la mano de Dios. Ella dijo: “Vacía me fui, y vacía me ha hecho volver el Señor.” Mientras ella hablaba de vacío, Dios ya había colocado provisión a su lado: Rut.

    Mientras ella declaraba final, Dios estaba iniciando redención. Mientras ella se llamaba “amargura”, Dios estaba escribiendo una historia que terminaría en restauración… y eventualmente en la línea mesiánica. Noemí veía pérdida. Dios veía propósito. Noemí veía final. Dios veía proceso.

    A veces hacemos lo mismo:

    • Permitimos que una traición nos cambie el nombre.
    • Permitimos que una pérdida nos redefina.
    • Permitimos que un fracaso nos etiquete.
    • Dejamos que la amargura sofoque la gracia.
    • Dejamos que la circunstancia se vea más grande que Dios.

    El dolor es real. La tristeza es válida. El duelo es necesario. Pero la amargura es una decisión.

    Puedes sentir dolor sin cambiar tu identidad. Puedes llorar sin renunciar a quién eres en Dios. Tus emociones pueden ser una montaña rusa, pero tu identidad debe estar anclada en la verdad eterna.

    Lo que sientes hoy no redefine lo que Dios declaró sobre ti. Noemí pensó que estaba vacía… pero estaba cargando el inicio de una promesa.


    Aplicación

    Hazte estas preguntas con honestidad:

    • ¿He cambiado mi “nombre interior”?
    • ¿Me estoy describiendo por lo que perdí?
    • ¿Estoy permitiendo que el dolor hable más fuerte que la promesa?
    • ¿Estoy viviendo desde la herida o desde la verdad?

    Recuerda:
    El dolor puede visitar tu vida, pero no tiene derecho a renombrarte.

    Tu identidad no está en tu temporada. Está en tu pacto con Dios.


    Oración

    Señor, sana cualquier raíz de amargura en mí. No permitas que el dolor cambie mi identidad.
    Cuando mis emociones griten vacío, recuérdame Tu provisión.
    Cuando me sienta redefinida por la pérdida, recuérdame que sigo siendo Tu hija, Tu hijo, escogido y amado. Ancla mi identidad en Tu verdad y no en mi circunstancia.
    En el nombre de Jesús. Amén.

  • El Dolor Revela el Corazón

    El Dolor Revela el Corazón


    Texto base: Rut 1:6–18

    Versículo clave:
    “Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios.” (Rut 1:16)


    Reflexión

    Tres mujeres. El mismo dolor. Tres viudas. Tres pérdidas. Pero dos respuestas diferentes.

    Orfa regresó a lo conocido.
    Rut decidió permanecer. El dolor siempre nos lleva a una encrucijada:

    • Regresar a lo viejo
    • O avanzar en fe

    Orfa amaba a Noemí, pero no amaba al Dios de Noemí.
    Rut vio algo real en su suegra. Vio un Dios verdadero.

    Rut no tenía garantía de provisión.
    No tenía promesa visible. No tenía seguridad de futuro. Solo tenía una decisión: permanecer fiel.

    La fidelidad de Rut no nació en la comodidad, nació en el duelo.
    Su compromiso no fue emocional, fue espiritual.

    El dolor no define tu vida…
    pero tu respuesta al dolor sí.

    Las decisiones que tomamos en la temporada oscura determinan la historia que Dios escribirá después.

    Rut decidió quedarse…
    y sin saberlo, estaba caminando hacia su redención, hacia su propósito y hacia un lugar en la genealogía del Mesías.

    Lo que parecía pérdida… era el comienzo del plan de Dios.


    Aplicación

    Cuando atraviesas pérdida:

    • ¿Buscas refugio en Dios o en lo familiar?
    • ¿Te acercas más a Él o te alejas?
    • ¿Tu fe depende de la bendición o permanece aun en el vacío?

    La fidelidad en la prueba siempre abre puertas que la comodidad nunca abre.

    Hoy puedes decidir como Orfa…
    o puedes decidir como Rut.


    Oración

    Dios, cuando el dolor toque mi vida, ayúdame a elegir fidelidad.
    Que mi sufrimiento no me empuje lejos de Ti, sino más cerca.
    Dame un corazón que permanezca, aun cuando no entienda.
    Que mi respuesta al dolor honre Tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

  • Decisiones que Marcan Destino

    Decisiones que Marcan Destino

    Texto base: Rut 1:1–5

    Versículo clave:

    “Hubo hambre en la tierra…” (Rut 1:1)

    Reflexión

    Elimelec y su familia tomaron una decisión en medio del hambre. Parecía lógica. Parecía necesaria. Pero los llevó lejos del lugar donde Dios los había plantado.

    No toda decisión urgente es una decisión dirigida por Dios.

    No todo movimiento es avance espiritual.

    Moab representaba provisión temporal, pero también exposición espiritual. A veces el miedo nos empuja más fuerte que la fe.

    La pregunta no es solo:

    ¿Es buena idea?

    Sino:

    ¿Es la voluntad de Dios?

    Una decisión fuera de la voluntad de Dios nunca es neutral. Siempre deja huella.

    Aplicación

    Antes de decidir:

    • ¿Estoy reaccionando por miedo?
    • ¿Estoy confiando en que Dios es suficiente?
    • ¿Estoy consultando Su Palabra?

    Oración

    Señor, dame discernimiento. Que mis decisiones no estén guiadas por temor sino por fe. Ayúdame a confiar en Tu provisión. En el nombre de Jesús Amén.

  • ¿Cómo dejamos de hacernos daño?

    ¿Cómo dejamos de hacernos daño?

    Escritura

    “porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, este es hombre cabal, capaz también de frenar al cuerpo entero.” Santiago‬ ‭3‬:‭2‬

    Debido a que la comunidad espiritual está profundamente entrelazada con la identidad, la pertenencia y el sentido de seguridad de una persona, el dolor de la iglesia a menudo resulta en desorientación espiritual, angustia emocional e incluso trauma.

    La iglesia no suele lastimarse unos a otros porque quieran hacerlo; por lo general, sucede porque somos apasionados, estamos cansados, nos sentimos incomprendidos o inseguros, o cargamos con viejas heridas. Pero eso no hace que duela menos.

    Hay lastimaduras que ocurren intencionalmente o sin saberlo y accidentalmente. Me sorprende la frecuencia con la que los individuos o las iglesias que «lastiman» a alguien no tienen idea de que se haya producido una ofensa. Están saltando regocijándose en el Señor mientras, sin que ellos lo sepan, nubes oscuras de ira y resentimiento se arremolinan sobre sus nombres y reputaciones. Y siempre estoy afligido por la persona que experimenta el dolor.

    El dolor es inevitable. Así como en una familia hay lastimaduras. En un matrimonio hay heridas. Pero acaso eso nos detiene de casarnos o tener una familia? Y cuantos veces tendremos que pedir perdón en nuestra familia? Muchas. En la familia de Cristo no es la excepción.

    Pero si hay algunos principios que como iglesia podemos practicar para evitar  dolor causado en la iglesia. Esto requiere una comunicación proactiva y humilde (Mateo 18:15–17), priorizar la unidad relacional por encima de la uniformidad y perdonar activamente, tal como lo hizo Cristo (Colosenses 3:13). 

    Un principio para dejar de lastimarnos.

    La Lengua. La lengua es la causa del mayor dolor en la iglesia a través del chisme, la calumnia y el habla no edificante; estos actúan como un fuego que divide a las comunidades, destruye reputaciones y contrista al Espíritu Santo. Aunque a menudo se enmascara como “peticiones de oración” o “inquietudes”, el mal uso de las palabras dentro de la comunidad eclesial puede ser más destructivo que el pecado flagrante, separando a amigos cercanos y causando un dolor relacional duradero.

    Cómo la lengua causa el mayor daño en un una iglesia: 

    1. El chisme enmascarado como preocupación

    • Peticiones de oración disimuladas: La forma más dañina de chisme ocurre cuando las personas comparten información íntima y privada sobre las luchas de alguien bajo el pretexto de pedir a otros que oren por esa persona.
    • Bocados deliciosos: Proverbios 18:8 señala que el chisme es como “bocados deliciosos” (o comida sabrosa) que descienden hasta lo más profundo del ser, lo cual hace que resulte tentador compartirlo, pero venenoso para la comunidad.
    • Separa a los amigos: El chisme desgarra relaciones que están destinadas a permanecer unidas, creando facciones y desconfianza dentro de la congregación. (outreachmagazine.com)

    2. Calumnia y crítica negativa

    • “Estocadas de espada”: Las palabras imprudentes y duras se comparan con estocadas de espada, causando heridas profundas que pueden tardar años en sanar. 
    • Calumniar la imagen de Dios: El libro de Santiago señala la hipocresía de alabar a Dios el domingo y maldecir a los hermanos en la fe —quienes han sido hechos a imagen y semejanza de Dios— con la misma boca el lunes.
    • Crítica innecesaria: Compartir comentarios negativos sobre alguien que no son constructivos ni necesarios —incluso si son ciertos— destruye la unidad de la iglesia. (Bible.org)

    3. Hablar sin pensar (Palabras ociosas)

    • El poder de las cosas pequeñas: Al igual que un pequeño timón dirige un barco, unas pocas palabras “casuales” pueden destruir la reputación de una persona o desviar el curso de su caminar de fe.
    • Palabras ociosas: Jesús advirtió que las personas rendirán cuentas por cada “palabra ociosa” que pronuncien, incluyendo aquellos comentarios descuidados y poco reflexivos que hieren a los demás.

    4. Sembrar discordia y contienda

    • «Susurradores»: Cuando alguien actúa como un «susurrador» (chismoso), siembra contienda y conflicto que, a menudo, resultan en que las personas abandonen la iglesia o pierdan su fe.
    • Falsos maestros: La lengua causa un daño inmenso cuando ciertos individuos —especialmente aquellos en posiciones de liderazgo— hablan sin una preparación cuidadosa, apartando así a las personas de la verdad. (Bible.org)

    5. Redes sociales y chismes digitales

    • Ataques encubiertos: Con frecuencia, las personas se esconden detrás de las redes sociales, publicando comentarios hirientes sin nombrar directamente a la persona; sin embargo, el destinatario resulta obvio, lo cual crea un ambiente tóxico, tal como se abordó en el punto 

    Resumen de las consecuencias:

    El daño causado por la lengua suele ser irreparable en esta vida. Convierte a la iglesia en un lugar de heridas en lugar de sanación, provocando que muchos se aparten de su fe.

    La biblia nos dice, “Ninguna palabra obscena salga de su boca sino la que sea buena para edificación, según sea necesaria, para que imparta gracia a los que oyen.” Efesios‬ ‭4‬:‭29‬

    Como dicen, “si no tienes nada bueno que decir, no digas nada”. Cuidemos nuestra lengua. 

    Reflexion

    ¿Cómo estás cuidando tu lengua? Estás alabando a Dios y al mismo tiempo maldiciendo a tu hermano? Cómo puedes mejorar tu hablar y cuidar tu lengua de hablar  palabras que causan heridas ? 

    Oración

    Señor tu palabra nos dice que todos ofendemos muchas veces. Ayúdanos con tu Espíritu Santo a que hablemos solamente palabras buenas para la necesaria edificación de tu iglesia. Perdónanos dónde hemos sido causa de tropiezo por nuestras palabras. En el nombre de Jesús, Amén

  • Porque me Siento Lastimado en la Iglesia?

    Porque me Siento Lastimado en la Iglesia?

    Escritura: 

    Hebreos 4:15-16: Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. 16 Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir la misericordia y encontrar la gracia que nos ayuden oportunamente.

    Hay un porcentaje de personas que no tuvieron una relación sana en su hogar. Y al ir a la iglesia, un lugar de seguridad y refugio, se pueden activar esos traumas del pasado. Hay heridas muy dentro de nosotros de las que no somos conscientes, y esas heridas se pueden trasladar a la iglesia. En que formas? 

    Miedo a la autoridad/a Dios: Quienes sufrieron abusos o la distancia de sus padres pueden ver a Dios como un castigador que juzga, en lugar de un ser amoroso, lo que lleva a una adoración basada en el miedo.

    Desconfianza en el liderazgo: El mal uso de la autoridad espiritual en el pasado puede provocar que los adultos sean hipersensibles o desconfíen de los pastores y líderes de la iglesia, temiendo el control o la manipulación.

    Desapego o insensibilidad emocional: La negligencia infantil puede dificultar la conexión emocional durante la adoración o la sensación de seguridad en un grupo.

    Actuar para obtener aceptación: Si el amor fue condicional en la infancia, una persona puede sentir que debe esforzarse, actuar a la perfección o sobreactuar para ganarse la aprobación de Dios o de la iglesia.

    Sentimientos de indignidad/vergüenza: La creencia arraigada de ser «demasiado sensible» o «malo» puede hacer que los creyentes sientan que no pertenecen o que no son dignos de la gracia.

    Todas estas heridas del pasado pueden afectar en como adoras a Dios, como te llevas como otros hermanos, etc. 

    Como podemos sanar de esa trauma para que podamos disfrutar y amar sin limites a la iglesia de Dios? 

    1. Reconocer y validar el dolor: El primer paso consiste en reconocer que el dolor causado desde tu infancia y como afecta la vida espiritual.
    2. Buscar una comunidad segura: Encontrar una iglesia que fomente la empatía, la seguridad y la transparencia —en lugar de la vergüenza o el control excesivo.
    3. Practicar el lamento: Presentar ante Dios un dolor crudo y honesto —en lugar de fingir que todo está bien.
    4. Replantear la teología: Trabajar activamente para comprender a Dios a través de unos lentes de compasión (en su palabra), en lugar de hacerlo a través de la lente de experiencias infantiles abusivas.

    Reflexión

    Quizás has sufrido algún trauma infantil- abandono, rechazo, humillación, traición, injusticia, y esto ha dejado una huella en tu edad adulta. 

    Es importante pedirle a Dios que te revele heridas o traumas de las cuales nos estas consciente. Y llevarlas a la cruz y permitir que Dios comience a traer sanidad en esas areas. Y hablar con algún mentor maduro para ayudarte en el proceso. No lo hagas solos. 

    Oración

    Dios de todo consuelo, te necesito. A veces siento la tristeza que todavía pesa, el miedo que aún me persigue, la vergüenza que todavía oprime mi corazón y la ira por que esto haya sucedido. No quiero que el trauma del pasado afecte mi relación contigo ni a mis hermanos y hermanas. Revélame areas en que tengo que dejar que tu sanidad venga a mi. En el nombre de Jesús, Amén.

  • Tienes Dolor que ha Causado la Iglesia?

    Tienes Dolor que ha Causado la Iglesia?

    Escritura

    Génesis 3:1-7

    Esta semana estaremos mirando más profundo en lo que son las heridas causadas por la iglesia. 

    Pocas heridas duelen tanto como las heridas causadas por la iglesia. Las personas se unen a las iglesias esperando encontrar un lugar de amor, gracia y seguridad; un lugar que se vea y se sienta como el corazón de Jesús. Lamentablemente, la realidad del pecado a menudo estropea esto, y la gente termina herida.

    La serpiente infligió un trauma a la pareja en el capítulo 3 del Génesis, y esa ha sido su estrategia desde entonces. La intención del diablo es utilizar el trauma en todas sus formas, en todos los niveles y en todos los lugares, incluida la iglesia. Su propósito del diablo es pervertir lo bello y herir a los hijos de Dios.

    A lo largo de las Escrituras encontramos a hombres y mujeres que reconocieron con franqueza que una vida dedicada a amar a Dios, amar al prójimo e ir a hacer discípulos no es para los débiles de corazón. Amar y servir al pueblo de Dios es un trabajo arriesgado.  Podemos ser profundamente heridos por aquellos a quienes amamos. 

    El dolor causado por la iglesia puede manifestarse de diversas formas, abarcando desde el abuso emocional, físico y espiritual.  Puede derivar de conflictos con el liderazgo eclesiástico, desacuerdos doctrinales, maltrato por parte de otros creyentes. 

    El  impacto de este dolor puede ser devastador, sacudiendo la fe hasta sus cimientos y dejando heridas emocionales perdurables.

    Jesús, nuestra esperanza viva, desea que todos sus hijos se reconcilien con Él y entre sí.

    ¿Cómo sanamos después de haber sido traicionados por aquellos en quienes confiábamos?

    Acompáñenme los siguientes días para mirar lo que la escritura nos dice acerca de este tema. 

    Reflexion

    ¿Te ha hecho daño alguna iglesia? Si es así, no estás solo. Pero no debes ni cargar ese dolor ni darte por vencido. El amor te llama a tomar un paso más. 

    Oración

    Dios, quiero seguir adelante. Ayúdame a comenzar a sanar, enfocándome en la verdad acerca de quién soy en el amor de Cristo, y en mi gran valor ante tus ojos y en la Iglesia de Cristo. Ayúdanos a perdonar y a soportarnos unos a otros. En el nombre de Jesús, amén. 

  • Ten Cuidado de ti Mismo

    Ten Cuidado de ti Mismo

    “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan.”
    ‭‭1 Timoteo‬ ‭4‬:
    ‭16‬

    Estas fueron las palabras del apóstol Pablo al pastor joven Timoteo. Nos habla de la importancia de cuidarnos de nosotros mismos. Se dice que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos. Cuando pensamos que estamos bien, o que estamos tan fuertes que no podemos caer.

    Pablo también le escribe a los Corintios en 1 Cor. 10:12 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.”

    Aquel que cree estar firme no debe mostrarse confiado ni seguro, sino mantenerse en guardia. Otros han caído, y nosotros también podríamos caer. Cuando más confiamos en nuestra propia fuerza, es cuando más propensos estamos a sentirnos seguros y a bajar la guardia y cuando más probabilidades tenemos de caer.

    La fuerza que no se vigila en realidad es una doble debilidad porque es allí donde las tentaciones menos probables minan tu fuerza. Los personajes de la Biblia tropezaron en sus puntos fuertes, no en los débiles.

    Cuídate de pensar que las áreas en las que has triunfado en el pasado son las que tienen menos probabilidad de hacerte tropezar y caer.

    No trates de predecir de dónde vendrá la tentación. El verdadero peligro está en lo improbable. Es después de una gran experiencia espiritual que vienen las tentaciones improbables.

    Lo primero que todo obrero cristiano debe vigilar es su propia vida —no solo su vida exterior, sino también sus pensamientos y sentimientos interiores—. Por muy recta que sea la doctrina de una persona, o por muy eficaz que sea en su enseñanza, si existe una falla en su vida interior o exterior, esta la arruinará.

    Dios nos guarda por su poder, pero nosotros debemos de seguir manteniéndonos alerta. Velar y orar.

    Reflexión

    ¿Has permanecido fiel a Dios durante las pruebas grandes e intensas? Ahora cuídate de las corrientes ocultas. La desconfianza en sí mismo es lo que nos impulsa a la vigilancia y a la dependencia de Dios. En qué áreas confías más en ti que en Dios?

    Oración

    Señor la mejor forma de cuidarnos de nosotros mismos y permanecer firmes es no confiar en nosotros mismos sino estar totalmente dependiendo de ti. Ayúdanos a perseverar y persistir en tu palabra cada día. A mantenernos alerta después de las victorias. Que nuestras emociones y pensamientos estén alineados a tu Espíritu y reprender toda altivez y orgullo. Guárdanos con tu poder por la fe hasta de día de tu venida. En en nombre de Jesús, amén.