Lectura bíblica: Gálatas 1:10
«¿Busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios?»
Reflexión
El temor al rechazo puede convertirse en una prisión. Pero también existe otra prisión mucho más sutil: la necesidad constante de recibir aplausos.
Quien vive buscando la aprobación de todos termina siendo controlado por todos.
Jesús nunca prometió que todos estarían de acuerdo con nosotros. De hecho, dijo que Sus discípulos serían rechazados por causa de Su nombre. Sin embargo, cuando nuestra seguridad descansa en Cristo, ya no dependemos de la aceptación de las personas.
Los gobernantes mencionados en Juan 12 creyeron en Jesús, pero no lo confesaban porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
¡Qué advertencia para nosotros!
Cada vez que callamos la verdad por miedo, cambiamos nuestras convicciones para encajar o buscamos impresionar a otros, revelamos que aún estamos viviendo para la aprobación humana.
Pero cuando buscamos agradar solamente al Señor experimentamos una libertad que el mundo jamás puede ofrecer.
Preguntas de reflexión:
- ¿Qué opinión humana me cuesta demasiado perder?
- ¿He dejado de obedecer a Dios por miedo al rechazo?
- ¿Cómo puedo demostrar hoy que Cristo es suficiente para mí?
Oración:
Padre, rompe las cadenas del temor al hombre. Ayúdame a obedecerte aunque otros no lo entiendan. Que mi mayor deseo sea escuchar un día de Tus labios: «Bien, buen siervo y fiel». En el nombre de Jesús, Amén.

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