Texto bíblico: Romanos 15:25
“Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos.”
Pablo tenía grandes planes. Quería continuar predicando el Evangelio en lugares donde Cristo todavía no había sido anunciado.
Pero antes de seguir hacia nuevos campos, hizo algo muy práctico:
Fue a ayudar a hermanos que tenían necesidad.
Eso también era ministerio.
A veces imaginamos que servir a Dios requiere hacer algo extraordinario. Pero muchas veces el ministerio comienza simplemente viendo una necesidad y haciendo algo al respecto.
Alguien necesita una llamada.
Alguien necesita que lo visites.
Alguien necesita ayuda económica.
Alguien necesita que lo escuches.
Alguien necesita que ores con él.
El ministerio deja de preguntar:
“¿Qué puedo recibir?”
y comienza a preguntar:
“¿A quién puedo servir?”
No necesitas esperar hasta que alguien te dé una posición para comenzar a ministrar.
Puedes comenzar hoy.
Ponlo en práctica
Piensa en una persona que Dios ha puesto cerca de ti.
Pregúntate:
¿Qué necesita esta persona que yo puedo hacer?
Después, hazlo.
Envía el mensaje.
Haz la llamada.
Da la ayuda.
Haz la visita.
Ora con esa persona.
Porque ministerio significa servicio.
Oración:
Señor, abre mis ojos para ver las necesidades que están a mi alrededor. Dame un corazón dispuesto no solamente a decir que amo a otros, sino a demostrarlo sirviendo. En el nombre de Jesús, Amén.
Desafío:
Antes de terminar este día, haz algo concreto para bendecir a una persona.

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