Textos: Colosenses 1:28; 2 Corintios 3:18
La meta del discipulado no es perfección instantánea. Es madurez en Cristo.
Pablo enseña que somos transformados progresivamente a la imagen del Señor. No sucede todo en un día. Es una trayectoria: seguimos creciendo, arrepintiéndonos, aprendiendo y avanzando.
El creyente maduro no es alguien que ya no lucha. Es alguien que ya no está cómodo permaneciendo igual.
Antes podíamos justificar ciertas actitudes. Ahora el Espíritu nos convence.
Antes resistíamos la obediencia. Ahora aprendemos a responder.
MADUREZ NO ES HABER LLEGADO
MADUREZ = PROGRESO HACIA CRISTO
Pregunta para hoy:
¿Me parezco más a Jesús que hace un año?
Oración:
Señor, no permitas que me conforme con permanecer igual. Forma mi carácter y hazme cada día más semejante a Cristo.

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