Categoría: Devocionales

  • ¿Cuál sería la Señal de su Venida?

    ¿Cuál sería la Señal de su Venida?

    Escritura

    Mateo 24:1-44

    VS.3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

    Ayer comenzamos con el tema de la Inminencia del Señor, que su venida puede ocurrir en cualquier momento. Quiero aclarar algo, que creo ha causado un poco de confusión. Cuando me refiero a la Venida del Señor que es inminente, me refiero a el arrebatamiento de la iglesia. No a la Segunda Venida de Cristo. Esta diferencia la veremos en las siguientes dos sesiones. 

    Seguimos en Mateo 24 donde nos habla Jesus acerca de las señales del fin. Los discípulos le hicieron tres preguntas:

    1. ¿Cuándo sucederían estas cosas; es decir, cuándo sería destruido el templo?
    2. ¿Cuál sería la señal de su venida; es decir, qué acontecimiento sobrenatural precedería a su regreso a la tierra para establecer su reino?
    3. ¿Cuál sería la señal del fin del siglo; es decir, qué anunciaría el fin de la era inmediatamente anterior a su glorioso reinado? (La segunda y la tercera pregunta son, en esencia, la misma).

    Debemos recordar que el pensamiento de estos discípulos judíos giraba en torno a la gloriosa era del Mesías en la tierra. No estaban pensando en la venida de Cristo para la Iglesia; sabían poco —o nada en absoluto— acerca de esta fase de Su venida. Su expectativa era Su venida con poder y gloria para destruir a Sus enemigos y reinar sobre el mundo. Asimismo, debemos tener claro que no se referían al fin del mundo, sino al fin del siglo (gr. *aiōn*).

    Su primera pregunta no recibe una respuesta directa. Más bien, el Salvador parece juntar la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. (véase Lucas 21:20–24) con un asedio similar que tendrá lugar en los últimos días. En el estudio de la profecía, a menudo observamos que el Señor transita desde un cumplimiento temprano y parcial hacia un cumplimiento posterior y definitivo.

    La segunda y la tercera preguntas reciben respuesta en los versículos 4 al 44 del capítulo 24. Estos versículos describen el Período de la Tribulación, de siete años de duración, que precederá al glorioso Advenimiento de Cristo. Los primeros tres años y medio se describen en los versículos 4 al 14. Los últimos tres años y medio —conocidos como la Gran Tribulación serán un tiempo de sufrimiento sin precedentes para quienes habiten la tierra. 

    Muchas de las condiciones que caracterizan la primera mitad de la Tribulación han existido, en cierta medida, a lo largo de la historia humana; sin embargo, se manifestarán de forma sumamente intensificada durante el período del que hablamos. A los miembros de la iglesia se les ha prometido tribulación (Jn. 16:33), pero esta difiere enormemente de la Tribulación que se derramará sobre un mundo que ha rechazado al Hijo de Dios.

    Creemos que la iglesia será sacada del mundo (1 Tes. 4:13–18) antes de que dé comienzo el día de la ira de Dios (1 Tes. 1:10; 5:9; 2 Tes. 2:1–12; Ap. 3:10).

    Durante este período de los 7 años de Tribulacion, el evangelio del reino será proclamado en todo el mundo, como testimonio a todas las naciones. El evangelio del reino es la buena nueva de que Cristo viene para establecer Su reino en la tierra, y de que aquellos que lo reciban por fe durante la Tribulación disfrutarán de las bendiciones de Su Reinado Milenial.

    A menudo se hace un uso indebido del versículo 14 para argumentar que Cristo no podría regresar por Su iglesia en cualquier momento, debido a que muchas tribus aún no han escuchado el evangelio. Esta dificultad se disipa cuando comprendemos que el pasaje se refiere a Su venida *con* Sus santos, en lugar de *por* Sus santos. 

    Existe un paralelismo asombroso entre los acontecimientos enumerados en los versículos 3 al 14 y los descritos en Apocalipsis 6:1-11: el jinete del caballo blanco representa al falso mesías; el jinete del caballo rojo, la guerra; el jinete del caballo negro, el hambre; y el jinete del caballo pálido, la pestilencia o la muerte. Las almas que se encuentran bajo el altar son los mártires. Los acontecimientos descritos en Apocalipsis 6:12-17 guardan relación con los de Mateo 24:19-31.

    Pero cual es la diferencia entre el arrebatamiento y la Segunda Venida de Cristo? Acompáñame para la proxima sesión. 

  • La Inminencia del Señor 

    La Inminencia del Señor 

    Escritura

    Mateo 24:3-8

    Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.

    Este Domingo se hablo de la Venida del Señor. Quiero tomar esta semana para que sigamos profundizando esta creencia y como debemos de vivir cada día. Hoy hablare de la inminencia del Señor, es la doctrina bíblica que sostiene que la venida de Jesucristo para su iglesia puede ocurrir en cualquier momento, ya que no hay eventos proféticos necesarios que deban cumplirse previamente.

    Está claro en las Escrituras que nadie puede saber el día, ni la hora, del regreso de Cristo. Para muchos cristianos, cuando estudian la Palabra, es igualmente claro que ningún evento profetizado, o claramente programado, se interpone entre la hora presente y el arrebatamiento de la Iglesia en el rapto. No esperamos el reino terrenal de Cristo, ni la revelación del Anticristo y los terribles años de la Tribulación. Buscamos a Cristo mismo, creyendo que Su venida es el próximo evento importante en el calendario del cielo.

    En Mateo 24:3-8 y Marcos 13:4 leemos que los discípulos le preguntaron a Dios cómo sabremos cuándo están cerca los tiempos. Conocemos su respuesta: que nadie conoce el día del Señor excepto el Padre (Mateo 24:36); sin embargo, sabemos que Jesús aún viene, muy pronto. Romanos 8:19-25 usa la analogía del parto y los «dolores de parto» para hacernos saber que está cerca. Así como los padres aguardan expectantes el nacimiento de su bebé, nosotros debemos estar preparados y expectantes mientras vemos que la venida del Señor se acerca.

    La inminencia consiste en tres cosas: 

    1. la certeza de que Él puede venir en cualquier momento
    2. la incertidumbre del tiempo de esa llegada 
    3. y el hecho de que ningún evento profetizado se interpone entre el creyente y esa hora.

    Reflexion

    Si creemos esto, que la venida del Señor puede ocurrir en cualquier momento. Debería motivarnos a los creyentes a vivir con un sentido de urgencia en la misión, mientras permanecen vigilantes. Cree que Jesus pudiera venir hoy? Vivamos como escribio el Salmista David-  a contar nuestros días de tal manera que traigamos al corazón sabiduría.

    Oración

    Querido Padre, queremos mantenernos alerta espiritualmente. Ayúdanos a mantener nuestro enfoque espiritual donde debe estar, especialmente en estos días de incertidumbre y caos. Hay tantas voces que nos empujan en todas direcciones, que es fácil perder el rumbo. Así que, Señor, ayúdanos a seguir aferrados a tu mano en todo momento. Sabemos que podemos confiar en ti, ¡y solo en ti! Ayúdanos a mantener nuestros ojos y mentes en ti, ¡y tú nos librarás! En el nombre de Jesus, Amén.

    P.s. Que significa que el evangelio sera predicado en todo el mundo, y entonces vendrá el fin? Acompáñenme mañana para mirar ese verso. 

  • Injertados en la promesa: la Nueva Familia de la Fe

    Injertados en la promesa: la Nueva Familia de la Fe

    En eso llegaron la madre y los hermanos de Jesús. Se quedaron afuera y enviaron a alguien a llamarlo,  pues había mucha gente sentada alrededor de él.—Mira, tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan —dijeron. —¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? —respondió Jesús. Luego echó una mirada a los que estaban sentados alrededor de él y añadió:—Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos.  Cualquiera que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre”.— Marcos 3:31-35

    Cuando Jesús pronuncia estas palabras, no está rechazando a su familia terrenal, sino expandiendo la gran familia de Dios. Una familia definida no por linajes, sino por la fidelidad a la voluntad de Dios. Este momento no se trata de exclusión, sino de expansión. Así como el ministerio de Jesús es una extensión de la obra de su Padre, su redefinición de la familia cumple la promesa original de Dios a Abram en Génesis 12:3: “En ti serán benditas todas las familias de la tierra”.

    Isaías 11 habla de un retoño que sale del tronco de Jesé, una visión de restauración que incluye a personas de todas las naciones.

    Pablo hace eco de esto en Romanos 11, donde describe cómo los gentiles son injertados en el árbol genealógico de Dios, manifestando el plan divino de salvación a través de Israel. Jesús no está derribando la obra de Su Padre, sino llevándola a su plenitud prevista.

    1. Jesús expande, no reemplaza 

    Su relación con sus seguidores es preciosa para Él. Son su familia. Jesús no rechaza a su familia terrenal ni reemplaza lo que su Padre ha hecho; en cambio, está expandiendo la obra de Dios para cumplir sus promesas. Su ministerio se basa en el pacto de Dios con Abram, manifestando la intención de que todas las naciones sean bendecidas a través de la familia de la fe.

    2- La Familia de Dios 

    Sus seguidores disfrutan de una intimidad con Él que trasciende la cercanía que tienen con sus propios familiares. Jesús redefine la familia como aquellos que hacen la voluntad de Dios, abriendo la puerta para que cualquier persona, independientemente de su origen, pueda pertenecer y convertirse en parte de la herencia.

    3 . La obra de restauración de Dios

    Desde la visión de un mundo restaurado de Isaías 11 hasta las imágenes de las ramas injertadas en Romanos 11, el plan de Dios siempre ha sido expandir su familia. El ministerio de Jesús es la culminación de esta restauración, invitando a todos los que lo siguen a convertirse en parte de la familia de Dios.

    Reflexión

    ¿A quién en tu comunidad podría Dios estar atrayendo a su círculo de gracia a través de tu trabajo, tus palabras y tu presencia? Las palabras de Jesús nos recuerdan que hacer la voluntad de Dios nos conecta con una familia mucho más grande que nosotros mismos. Ya sea en nuestros hogares, talleres o lugares de culto, estamos llamados a vivir de una manera que invite a otros a unirse a la familia de Dios.

    Oración

    Padre Celestial, gracias por darme la bienvenida a Tu familia a través de Jesús. Ayúdame a ver a los demás como Tú los ves, no como extraños sino como potenciales hermanos y hermanas en la fe. Enséñame a vivir de una manera que refleje Tu deseo de inclusión y expansión. Que mi vida sea un lugar donde otros encuentren Tu amor y encuentren su lugar en Tu familia. En el nombre de Jesús, Amén.

  • Cegados por el Legalismo 

    Cegados por el Legalismo 

    Marcos 3:22-27

    En este pasaje los escribas, maestros de la ley, acusan a Jesús de estar poseído con el espíritu de Beelzebu. Estos hombres eruditos no reconocieron la autoridad del Enviado de Dios.

    Jesús responde a los escribas con una parábola sobre un “hombre fuerte”. Aquí, el hombre fuerte representa a Satanás, quien ha mantenido cautiva a la humanidad a través del pecado y la desintegración. Jesús, sin embargo, es quien ata al hombre fuerte, quebrantando su poder y saqueando su casa, devolviendo la libertad y la vida a los que estaban oprimidos. 

    Esta es una imagen poderosa para la gente común que comprenden la necesidad de unir lo que está roto para que vuelva a funcionar. Así como un carpintero puede asegurar una junta floja o reparar una pieza de cerámica fracturada, Jesús restaura lo que el pecado ha destrozado.

    Los escribas no pudieron ver el de Jesús y  En lugar de reconocerlo como el que trae sanidad y restauración, se concentran en mantener su propia autoridad. Su corazón endurecido les impidió ver los milagros que se desarrollan ante sus ojos.

    Puntos claves

    1. El Legalismo
    El conocimiento de los escribas creaba una barrera entre ellos y la gente común. El legalismo los cegaba ante la obra de Dios en el ministerio de Jesús. Pablo dijo que El conocimiento envanece pero el amor edifica. El conocimiento aplicado con amor y compasión es constructivo y transformador

    2. Jesús confronta al hombre fuerte
    La imagen del hombre fuerte atado es un vívido recordatorio de que Jesús tiene el poder de vencer las fuerzas del pecado y del mal que nos tienen cautivos. Su autoridad no está limitada por el entendimiento humano: es la autoridad de Dios para redimir y restaurar.

    3. Restaurar lo que está roto
    La obra de Jesús es de renovación : Él no se limita a desechar lo que está dañado; lo repara, lo renueva y lo vuelve a dejar completo.

    Reflexión 

    Hay ataduras en tu vida que tienes que dejar que Dios siga rompiendo? Él es el único que puede atar al hombre fuerte y romper todo yugo de maldad. Que podamos someternos a su autoridad y no a la nuestra propia.

    Oración

    Señor, gracias por tu poder para atar al hombre fuerte y restaurar lo que está roto en nuestras vidas. Perdóname cuando soy ciego a tu obra o me resisto a tu autoridad. Ayúdame a reconocer las formas en que me estás restaurando a mí y a mi comunidad. Dame la humildad para aprender de ti y el coraje para confiar en tu autoridad. En el nombre de Jesús, Amén.

  • Llamados en el Monte

    Llamados en el Monte

    En la Biblia, las montañas fueron lugares desde donde Dios llamó a su pueblo a acercarse, escuchar y recibir su dirección. Desde Moisés recibiendo los Diez Mandamientos en el monte Sinaí, hasta Elías encontrándose con Dios con una voz suave y apacible en el monte Horeb. Las montañas han servido como espacios sagrados para la revelación y el llamado.

    En Marcos 3, 13 al 19, Jesús llama a sus doce apóstoles para que le siguieran. Jesús los llama por nombre  para compartir su misión. Tendrían que predicar la buena nueva y expulsar a los demonios. Allí en el monte fueron llamados y escogidos. A ser discípulos. Un discípulo era y es una persona que mira a su maestro. Observaron cómo Jesús enfrentó la oposición y como priorizó tiempo con su Padre. Su meta era llegar a ser como su maestro. 

    Así como Jesús llamó a sus discípulos a aprender de él, también nosotros estamos invitados a seguir al maestro y a dejarnos moldear. El aprendizaje requiere humildad, paciencia y disposición a que nos enseñen. También requiere un compromiso con la misión, tomar lo que hemos aprendido y usarlo para el reino de Dios.

    Tres lecciones clave

    1. Dios nos llama por nuestro nombre

    Dios nos llama a nosotros por nuestro nombre. Lo que es nos ha dado- dones, experiencias y hasta nuestros defectos forman parte de cómo él planea usarnos.

    2. Las montañas son lugares de transformación 

    En las Escrituras, las montañas son lugares donde las personas se encuentran con Dios y cambian. Puede ser un momento tranquilo de oración, un tiempo de reflexión o una temporada de aprendizaje y crecimiento. Dios nos llama a subir a la montaña de vez en cuando porque quiere mostrarnos algo para transformar nuestro pensamiento, carácter, y visión. 

    3. Aprendizaje para convertirse en practicantes 

    Como sus discípulos, estamos llamados a seguirlo y a ser como él para poder enseñar a otros. Que lo hagamos con esa actitud de siervo en humildad. 

    Reflexión

    Mientras reflexionamos sobre este pasaje, recuerdas cuando Dios te llamó por primera vez? Hoy el Señor quiere que vuelvas a subir para tener esas experiencias de transformación e intimidad. Para prepararte para lo por venir. Porque después del monte siempre tenemos que descender a la realidad – las pruebas, luchas, al valle, al desierto. 

    Oración

    Señor, gracias por llamarnos tus discípulos. Hay momentos cuando nos sentimos incapaces de hacer la misión a la cual nos ha llamado. Pero nos has dejado a tu Santo Espíritu para que nos enseñe y guíe. Ayúdanos a humillarnos cada día para hacer tu voluntad y tu misión. Nos has llamado por nombre y nos has dado habilidades, dones, y experiencias que tú usarás para glorificar tu nombre. Sigue hablando a nuestras vidas. En el nombre de Jesús. Amén. 

  • Mano Seca, Propósito Restaurado

    Mano Seca, Propósito Restaurado

    Marcos 3:1-6

    En este pasaje, Jesús realiza un poderoso milagro de sanidad en sábado, restaurando la mano paralizada de un hombre. Pero si bien este es un momento de sanación y restauración, también es un momento de intensa oposición. Los líderes religiosos no están concentrados en el milagro; en cambio, están tratando de encontrar una manera de acusar a Jesús de quebrantar sus creencias y prácticas de la ley del Shabat.

    Pero cuando la mano del hombre fue sanada, los líderes religiosos no vieron el milagro. En lugar de regocijarse por la restauración de Dios, se concentraron en su interpretación de las reglas y en la supuesta violación del sábado. Jesús, a su vez, los desafió con una pregunta poderosa: “¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien o hacer el mal, ¿salvar una vida o matar?” Esta pregunta expuso su error de interpretación. Pasaron por alto la ley esencial que distingue al pueblo de Dios: el amor a Dios y el amor al prójimo.

    Esto habla de la importancia de la sanación y la restauración en el lugar de trabajo y en la vida. Cuando algo no funciona, los trabajadores lo saben. No siguen intentando el mismo método una y otra vez cuando no es efectivo. En cambio, detienen el ciclo, reconsideran su enfoque y buscan una solución. En este caso, la mano seca del hombre representa todas las cosas en la vida que están rotas, ineficaces o marchitas. Jesús no solo trata de remendar las cosas; las restaura a su máximo potencial.

    La curación del hombre también tiene que ver con la restauración de su familia y su lugar en la comunidad. Ya no estará al margen, sin poder aportar nada ni participar. Jesús no solo cura al individuo; restaura las relaciones, el propósito y el futuro.

    Puntos claves

    1. Restauración del propósito

    Para los trabajadores una herramienta o una parte del cuerpo que no funciona no es solo un inconveniente menor, sino una barrera para proveer para la familia y la comunidad. La sanación de la mano del hombre por parte de Jesús es un recordatorio de que la restauración significa más que una sanación física: restaura nuestra capacidad de cumplir con nuestro propósito y proveer para los demás.

    2. No te pierdas el milagro

    Los fariseos se perdieron el milagro porque estaban demasiado centrados en sus propias reglas y expectativas. Jesús nos invita a abrir los ojos a los milagros que suceden a nuestro alrededor, incluso en medio de desafiarnos con nuestras propias reglas e interpretaciones.

    3. Sanación para toda la comunidad

    La recuperación de una persona tiene un efecto dominó sobre toda la comunidad. Jesús no solo sana la mano del hombre, sino también su capacidad de trabajar y contribuir a la vida familiar y comunitaria. Nuestra sanación, ya sea física, emocional o espiritual, afecta a quienes nos rodean.

    Reflexión

    Mientras reflexionas sobre este pasaje, piensa en las áreas de tu vida en las que las cosas se sienten marchitas o rotas. ¿Qué necesita sanación en tu propia vida, ya sea en tu trabajo, tus relaciones o tu espíritu? Recuerda que Jesús se ocupa de restaurarnos a la plenitud, para que podamos participar plenamente en la vida y la obra que Él tiene para nosotros.

    Oración

    Señor, gracias por tu toque sanador. Al igual que el hombre con la mano seca, a menudo me siento quebrantado e incapaz de participar plenamente en la obra a la que me has llamado. Señor, restáurame, no solo en cuerpo, sino en propósito, relaciones y espíritu. Ayúdame a ver los milagros que estás obrando a mi alrededor y dame el valor para detener los ciclos que no funcionan, para que pueda experimentar tu restauración completa. En el nombre de Jesús Amén.