Texto: Romanos 13:11
«Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño…»
Reflexión
Todos sabemos lo frustrante que es quedarnos dormidos cuando debíamos estar despiertos. Una alarma suena, la apagamos y pensamos: «Cinco minutos más». Sin darnos cuenta, esos cinco minutos se convierten en treinta, y terminamos llegando tarde.
Pablo usa esa misma imagen para describir la condición espiritual de muchos creyentes. No habla de personas que no conocen a Cristo. Les escribe a cristianos que ya han creído, pero que han comenzado a vivir con apatía espiritual.
El problema no es que hayan perdido la salvación; el problema es que dejaron de vivir con la urgencia que produce saber que Cristo viene.
Cada día que pasa nos acerca más al momento en que veremos al Señor cara a cara. Esa realidad debería afectar nuestras prioridades, nuestras decisiones y nuestra manera de vivir.
Vivimos en una cultura que constantemente nos invita a dormir espiritualmente. Nos distraemos con el entretenimiento, las redes sociales, el trabajo, los problemas y hasta con actividades buenas que poco a poco desplazan nuestra comunión con Dios.
Pero Pablo dice: «Ya es hora.»
No mañana.
No cuando tengas más tiempo.
No cuando desaparezcan los problemas.
Hoy.
Despertar significa volver a reconocer que Cristo es más importante que cualquier otra cosa. Significa dejar de vivir en piloto automático y comenzar a vivir con propósito eterno.
Aplicación
Pregúntate:
- ¿Estoy viviendo con la expectativa del regreso de Cristo?
- ¿Mi comunión con Dios está despierta o se ha vuelto rutinaria?
- ¿Qué áreas de mi vida muestran apatía espiritual?
Hoy comienza el día recordando que cada amanecer te acerca un día más al encuentro con tu Salvador.
Oración
Señor, despierta mi corazón. No permitas que la rutina apague mi amor por Ti. Ayúdame a vivir consciente de que cada día estoy más cerca de verte cara a cara. En el nombre de Jesús, amén

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