Texto bíblico: Romanos 16:23
“Os saluda Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia.”
Reflexión
Gayo aparece brevemente en Romanos 16, pero su ejemplo enseña una gran verdad.
Gayo tenía una casa.
Tal vez no podía predicar como Pablo. Tal vez no viajaba como otros misioneros. Pero puso lo que tenía a disposición de Dios.
Su casa se convirtió en un lugar de hospitalidad y ministerio.
Muchas veces pensamos demasiado en lo que no tenemos.
“No sé enseñar.”
“No tengo suficiente tiempo.”
“No tengo muchos recursos.”
“No soy líder.”
Pero quizás estamos haciendo la pregunta equivocada.
En lugar de preguntar: “¿Qué me falta?”, deberíamos preguntar: “¿Qué me ha dado Dios que puedo poner a su disposición?”
Tal vez tienes una casa.
Tal vez tienes un vehículo.
Tal vez sabes cocinar.
Tal vez sabes escuchar.
Tal vez puedes cuidar niños.
Tal vez tienes experiencia que puede ayudar a alguien.
Tal vez simplemente tienes tiempo para sentarte con una persona que está pasando por una dificultad.
El ministerio no comienza cuando tenemos mucho.
Comienza cuando ponemos lo que ya tenemos en las manos de Dios.
Gayo probablemente nunca imaginó que siglos después estaríamos leyendo acerca de su hospitalidad. Pero Dios vio su disponibilidad.
Dios puede hacer mucho con un creyente que simplemente dice:
“Señor, úsame y usa lo que tengo.”
Aplicación
Haz hoy un inventario sencillo: ¿Qué recursos, habilidades, relaciones o espacios ha puesto Dios en tus manos? Escoge uno y úsalo esta semana para bendecir a alguien.
Oración:
Señor, perdóname por concentrarme tanto en lo que me falta. Ayúdame a reconocer todo lo que ya has puesto en mis manos. Hoy quiero decirte: usa mi tiempo, mis recursos, mis dones y todo lo que tengo para tu gloria. En el nombre de Jesús, Amén.
Versículo para memorizar:
“Y todo lo que hacéis, hacedlo de corazón, como para el Señor.” — Colosenses 3:23

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