Romanos 12:15: “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran”.
Acompañar a alguien requiere constancia. Cuando una persona nos comparte una dificultad, podemos volver a preguntar cómo está. Cuando recibe una respuesta a su oración, podemos celebrar con ella.
Un mensaje sencillo —“¿Cómo siguió aquello que me contaste?”— comunica: “Tu vida me importa”. Al seguir presentes, compartir nuestras propias luchas y buscar juntos al Señor, cultivamos relaciones donde la fe puede crecer.
Para reflexionar: ¿Quién necesita que vuelva a acercarme?
Hoy: Busca a alguien que te haya compartido una preocupación. Pregúntale cómo sigue y ofrece acompañarlo.
Oración: Señor, enséñame a acompañar con paciencia y fidelidad, a celebrar con otros y a permanecer cerca en sus dificultades. Amén.

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