Texto: 1 Corintios 8:7
«Pero no en todos hay este conocimiento…»
Reflexión
Cuando Pablo llama «débiles» a ciertos creyentes, no está diciendo que amaran menos a Cristo o que su fe fuera falsa. Ellos creían en Jesús, querían agradarlo y actuaban conforme a su conciencia. Antes de comer, daban gracias a Dios porque su deseo era honrarlo. Su problema no era la falta de amor por Dios, sino la falta de comprensión acerca de la libertad que tenían en Cristo.
Muchos de ellos habían vivido rodeados de idolatría. Aunque ahora eran creyentes, todavía les costaba separar ciertos alimentos de su pasado. Su conciencia aún era sensible y necesitaba ser fortalecida mediante un mayor conocimiento de la verdad.
Lo mismo sucede en nuestras iglesias. Algunos creyentes tienen convicciones más estrictas respecto a ciertas prácticas, mientras que otros disfrutan de una mayor libertad. En asuntos donde la Biblia no da un mandato claro, no debemos concluir que quien piensa diferente es menos espiritual. La madurez cristiana no consiste solamente en cuánto conocimiento tenemos, sino también en la humildad y el amor con que tratamos a nuestros hermanos.
Dios está formando a cada creyente a su debido tiempo. Algunos necesitan crecer en conocimiento; otros necesitan crecer en paciencia; y todos necesitamos crecer en amor. En lugar de apresurarnos a juzgar, debemos recordar que el Señor sigue obrando en cada uno de Sus hijos.
Aplicación
Antes de criticar a otro creyente por una convicción diferente en un asunto no esencial, pregúntate: «¿Estoy evaluando su corazón o solamente sus prácticas?» Pide al Señor la sabiduría para distinguir entre una diferencia de convicciones y un verdadero pecado.
Oración
Padre, líbrame de juzgar a mis hermanos según mis propias preferencias. Dame humildad para reconocer que yo también sigo creciendo en el conocimiento de Tu verdad. Ayúdame a tratar a otros con la misma paciencia y gracia que Tú has tenido conmigo. En el nombre de Jesús, Amén.

Deja un comentario