Texto: Efesios 2:10
«…las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.»
Reflexión
Este versículo contiene una verdad maravillosa: Dios no improvisa su propósito para nuestra vida.
Antes de que creyéramos en Cristo, Él ya había preparado oportunidades específicas para que le sirviéramos.
Eso significa que cada día puede estar lleno de citas divinas. Una conversación inesperada, una necesidad que aparece frente a nosotros, una persona desanimada, una oportunidad para ayudar o compartir el evangelio… ninguna de esas cosas ocurre por accidente.
Nuestro llamado no es inventar buenas obras, sino caminar en las que Dios ya preparó.
A veces esperamos hacer algo extraordinario para Dios mientras pasamos por alto las pequeñas oportunidades que Él coloca delante de nosotros. Sin embargo, el Señor suele glorificarse mediante actos sencillos de obediencia: visitar a un enfermo, animar a un hermano, servir en la iglesia, amar a la familia, perdonar una ofensa o ayudar a un necesitado.
La pregunta no es si Dios tiene un propósito para hoy.
La pregunta es si caminaremos en obediencia cuando Él abra la puerta.
Aplicación
Antes de comenzar tus actividades, ora: «Señor, abre mis ojos para reconocer las buenas obras que preparaste para mí hoy y dame un corazón dispuesto para obedecer.»
Oración
Señor, no permitas que pase por alto las necesidades de quienes me rodean. Dame un corazón sensible, obediente y dispuesto a actuar cuando tú abras una puerta. Ayúdame a caminar diariamente en las buenas obras que preparaste desde antes para mí. En el nombre de Jesús. Amén.

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