Texto: Tito 3:8
«Los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras.»
Reflexión
Cristo no solo salva individuos; forma un pueblo que refleja su amor al mundo.
La iglesia debe ser conocida no solamente por su doctrina fiel, sino también por una vida abundante en buenas obras.
Cuando los creyentes sirven juntos, el evangelio se hace visible. Alimentar al necesitado, visitar al enfermo, enseñar a los niños, limpiar el templo, abrir el hogar para recibir personas, consolar al afligido o compartir generosamente son expresiones prácticas del amor de Cristo.
Ninguna tarea realizada para el Señor es insignificante.
A veces pensamos que solo predicar o enseñar son ministerios importantes. Sin embargo, Dios también recibe como sacrificio agradable una comida preparada con amor, una silla acomodada antes del culto, una visita a quien está solo o una palabra de ánimo dada en el momento correcto.
Cada miembro del cuerpo tiene un lugar.
Cada creyente fue creado para servir.
Cuando toda la iglesia camina en las buenas obras que Dios preparó, el mundo ve a Cristo reflejado en su pueblo.
Nuestra conversión nunca fue la meta.
Fue el comienzo de una vida dedicada a glorificar a Dios mediante una fe que sirve.
Aplicación
Pregúntate hoy: ¿Cómo estoy fortaleciendo a mi iglesia con los dones y oportunidades que Dios me ha dado? Decide dar un paso concreto para servir esta semana.
Oración
Padre, gracias por hacerme parte de tu iglesia. Ayúdame a servir con gozo, humildad y amor. Líbrame del egoísmo y de la comodidad. Muéstrame cómo puedo fortalecer a mis hermanos, cuidar a los necesitados y reflejar el amor de Cristo en mi comunidad. Que nuestra iglesia sea conocida por proclamar fielmente el evangelio y por abundar en buenas obras para la gloria de tu nombre. En el nombre de Jesús. Amén.

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