NO SOLO CREYENTES, SINO DISCÍPULOS

Reflexión

Es posible estar cerca de las cosas de Dios y, aun así, olvidar cuál es la misión que Jesús nos dejó.

Podemos asistir a la iglesia, escuchar prédicas, participar en actividades, servir en algún ministerio y aprender mucho de la Biblia. Todas esas cosas son buenas. Pero Jesús no nos llamó solamente a asistir; nos llamó a ser discípulos.

Un discípulo es alguien que sigue a Jesús y cuya vida está siendo transformada progresivamente por Él.

Por eso la conversión no es la meta final de la vida cristiana. Es el comienzo.

Podríamos describir el proceso así:

NO CREYENTE → CREYENTE → DISCÍPULO → DISCIPULADOR

Dios no quiere solamente que conozcamos más acerca de Jesús. Quiere que aprendamos a vivir bajo Su señorío: que nuestra manera de pensar cambie, que nuestras relaciones cambien, que nuestra respuesta al pecado cambie y que nuestra manera de vivir refleje cada vez más a Cristo.

Y eventualmente, lo que Jesús está haciendo en nosotros debe comenzar a alcanzar a otros.

El discípulo no solamente dice:

“Yo sigo a Jesús.”

También comienza a preguntarse:

“¿A quién puedo ayudar a seguir a Jesús?”

La Gran Comisión no es solamente para misioneros, pastores o líderes. Es la misión de cada seguidor de Cristo.

Aplicación

Hazte hoy estas cuatro preguntas:

¿Estoy siguiendo a Jesús?
¿Estoy siendo transformado por Jesús?
¿Estoy obedeciendo lo que Jesús me enseña?
¿Estoy ayudando a alguien más a seguir a Jesús?

No te conformes solamente con asistir.

Pasa de “ven y mira” a “ve y multiplica”.

Oración

Versículo para memorizar

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…”
Mateo 28:19

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