Lectura bíblica: Romanos 1:14–15
Reflexión
Pablo comprendía que tenía una responsabilidad con el mensaje que había recibido. Por eso se describió como deudor y expresó su disposición de anunciar el evangelio.
Pablo no consideraba las buenas noticias como algo que debía guardar para sí mismo. Sabía que había personas que necesitaban escuchar acerca de Jesucristo.
Cuando pensamos en compartir nuestra fe, muchas veces aparecen los mismos temores: ¿Qué voy a decir? ¿Y si me rechazan? ¿Y si me hacen una pregunta que no puedo responder?
Pero nuestra responsabilidad no es obligar a nadie a creer ni controlar la respuesta de las personas. Nuestra responsabilidad es orar, amar, escuchar y comunicar fielmente el mensaje de Jesucristo.
Quizás Dios no te está pidiendo que viajes a otro país para compartir el evangelio. Tal vez la oportunidad está mucho más cerca de lo que piensas: un familiar, un amigo, un compañero de trabajo o un vecino.
No necesitas tener todas las respuestas para comenzar. Necesitas estar dispuesto a obedecer cuando Dios te dé la oportunidad.
No podemos guardar para nosotros un mensaje que otros necesitan escuchar.
¿Qué vas a obedecer esta semana?
Piensa en una persona que necesita conocer a Cristo.
- Ora por esa persona durante esta semana.
- Pídele a Dios que te dé una oportunidad para acercarte y conversar.
- Cuando llegue la oportunidad, no permitas que el temor te mantenga en silencio.
No tienes que hacerlo perfectamente. Tienes que estar dispuesto.
Oración
Señor, gracias por las personas que pusiste en mi vida y por las oportunidades que me das para hablar de ti. Perdóname por las veces que el temor me ha mantenido en silencio. Ayúdame a tener amor por quienes todavía no te conocen. Dame sabiduría para acercarme, escuchar y compartir fielmente el evangelio. Esta semana quiero estar dispuesto a obedecerte. Amén.





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